A pesar de que este próximo lunes hace ya diez meses que mi madre puso rumbo a ese paraíso llamado cielo, este domingo 8 de marzo ha sido un domingo muy especial y no un domingo cualquiera.
Han pasado ya diez meses sin mi querida madre, y mi padre y mi tía se han convertido en esos dos faros que me guían aquí en la tierra, siendo un afortunado de que un tercer faro, desde el cielo, me convierta en una persona dichosa y muy querida por parte de mi familia.
Como cada día, mi padre me acompaña a comprar la prensa por las mañanas y después nos vamos: mi padre a tomar café y yo a desayunar en el Bar Porras, bar donde siempre nos hemos sentido a gusto con el anterior y el actual dueño, Marce y Javi respectivamente.
Hoy ha sido un día donde hemos celebrado a nuestra manera el Día de la Mujer, en el cual mi padre me ha acompañado al cementerio a ver a nuestros familiares y en especial a mi madre, donde la vela la Virgen del Carmen. En el cementerio hemos podido comprobar el silencio y el rugido del viento, erigiéndose en una fortaleza enigmática desde su lápida, recordándonos que seguimos juntos el camino.
Ese camino que ella abandonó antes de tiempo, pero que nos hace ser más fuertes, sabiendo que desde el sitio donde ella está ahora seguro que nos está mirando y protegiendo, para que nuestra unión sea más férrea entre mi padre y mi tía.
Este domingo he comprendido que no hay mejor compañía que no sentirse solo, el gozar y vivir el presente y no dejar nada para mañana. En mi ceguera de ver todo negro, hoy domingo lo he visto todo más claro para llegar a la cima de la felicidad.
Como un auténtico escalador de emociones y conociendo bien la vida, jamás me dejará caer, por muy inevitable que sea el paso del tiempo, como bien lo definiría Mario Benedetti:
“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”.
Y en esa relatividad del paso del tiempo, esta vida es para mí también conversar con la verdad y la sinceridad, aunque a veces no sea la más absoluta. Intrigarse por la vida y derivarse a aquellos versos meramente más sencillos como amar sin condiciones y amar libremente a las personas que ames, sin posesiones ni intereses de por medio.
Para ser un domingo algo cambiante en lo meteorológico, hoy sin más he despejado todas mis dudas: soy una persona muy feliz por lo que tengo a mi alrededor. Antes contaba el tiempo y ahora me falta ese tiempo para hacer cosas que me hagan la vida más fácil y más realizada.
Cada día que me levanto, como cada día que me voy a la cama, le doy gracias al de arriba por tenerme un día más gozando de mis familiares, de mis amigos y de mi pueblo.
Y sentirse querido en esos tres ámbitos de la vida es todo un lujo y una suerte que yo, desde hace casi once años, llevo trabajándolo y cuidándolo minuciosamente para ser lo que hoy en día soy: una persona humilde y generosa.
Cosa que hace más de una década no lo era. Por eso, desde que comprendí que en las cosas pequeñas está la felicidad, gozo de buena salud tanto física como mental. En la mente está toda nuestra realidad y nuestras auténticas aportaciones a la sociedad y a la humanidad.
La pasión por ser meticuloso con los instintos de las bondades de mi mente me hace realizar ese viaje que hoy domingo he sentido frente a la lápida de mi madre en el cementerio, con mi padre de testigo.
Y ahí es donde está el auténtico misterio de la vida: en el amor por las personas que nos han hecho felices a lo largo de su vida.
Diez meses sin ti ya, pero tan cerca de ti que no nos olvidamos de ti ningún día de nuestras vidas.
Te quiero mamá.
Besos al cielo.
NO ES UN DOMINGO CUALQUIERA
MOTIVA-TÉ CON ESTE DOMINGO DONDE PARA MÍ NO HA SIDO UN DÍA CUALQUIERA, SINO UN DÍA MUY ESPECIAL
Y tú, ¿estás motivado o motivada?
¿Te encuentras motivado o motivada?
MOTIVA-TÉ CON ESTOS ARTÍCULOS SOBRE REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS EMOCIONALES PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO
SERGIO DELGADO CINTAS





























0 comentarios