En Peñarroya-Pueblonuevo existe un tejido de establecimientos de hostelería y comercio que abre sus puertas los doce meses del año. Negocios que cumplen con rigor todas las exigencias municipales: impuestos, tasas, licencias, seguros y una larga lista de obligaciones administrativas que sostienen la actividad económica local de forma continuada.
Sin embargo, desde hace tiempo se repite una situación que genera malestar y un evidente agravio comparativo. Se autoriza la instalación de puestos temporales de venta de pasteles en la Plaza Santa Bárbara, así como pubs y actividades eventuales que concentran gran afluencia de público, sin asumir —al menos de forma equiparable— las mismas cargas ni costes que los negocios estables.
Estas autorizaciones puntuales tienen consecuencias claras: desvían clientela hacia la novedad del momento y provocan un perjuicio económico directo a quienes mantienen abierto su negocio todo el año. Son estos establecimientos permanentes los que generan empleo estable, pagan de forma regular y sostienen el pulso económico del municipio incluso en los meses más difíciles.
La sensación general es de injusticia. No se aplican criterios homogéneos ni condiciones equitativas para todos los operadores. Esto vulnera el principio de igualdad, favorece situaciones de competencia desleal y termina dañando al comercio local que cumple y resiste.
Por todo ello, se solicita al Ayuntamiento de Peñarroya‑Pueblonuevo una revisión de los criterios de concesión de permisos para actividades temporales y eventuales, garantizando igualdad de condiciones, protección real del comercio permanente y evitando prácticas que perjudican a quienes contribuyen de forma continuada a la vida económica del municipio.
Defender al comercio local no es ir contra la actividad puntual, sino asegurar reglas justas para todos. Solo así se construye un pueblo equilibrado y con futuro.






























Pues ya puestos queremos reivindicar sobre la peligrosidad existente de unos cables eléctricos a punto de caer en la vía pública en la calle Gran Capitán a la altura del número 21 de la misma Un peligro real que debe ser subsanado de manera inmediata antes que ocurra algo no deseable a algún ciudadano.