Por Sergio Delgado Cintas
No es por casualidad que estoy atrapado a ti. A cada paso que doy, me siento tan cerca de ti.
Aunque me pongas obstáculos, aunque mi vida sea la mayor de las tragedias, ahí estás tú, para llenarme de luz, de color, y convertir mis días en una comedia.
La diversión y la consistencia de la vida están en saborear los buenos momentos, en saber estar en el sitio adecuado, en mejorar, en crecer como persona y en valores.
Ya sé que mi vida puede parecer un caos, como sacada a veces de la varita mágica de Alicia. Pero los sueños, como las metas que nos enriquecen, son eternos.
Nada sucede en vano. Nada se crea por lo artificial. La madre naturaleza, como el reloj biológico, hace el resto.
Nada resta; todo suma. Si multiplicas o divides, puedes ganar o perder.
Entre la ganancia está la astucia; entre las pérdidas, la ignorancia.
Y si concentramos todo eso, aparece el maestro: el paso del tiempo.
Entre recuerdos y añoranzas, los poemas de Mario Benedetti son antídotos para combatir y luchar contra ese paso inevitable.
Así pues, querido maestro, no hay que temer al paso del tiempo. Es signo de que hemos vivido y combatido ese tiempo precioso, que a veces nos hace falta para ganar, y que tantas veces terminamos perdiendo aunque no queramos.
ME EXPRESO ANTE TI, QUERIDO MAESTRO.
Y tú, ¿te expresas?
¿A qué esperas para leer esta nueva cápsula emocional, en exclusiva para los lectores y lectoras de Infoguadiato?






























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