A la intrépida interpretación de la vida, hay quienes nos dicen los consejos que tenemos que seguir o llevar a cabo, cuáles son los pasos para tener una vida plena e intensa.
A algunos especialistas se les pasa por alto que la mayor interpretación que se puede llevar a cabo para vivir bien es errar lo menos posible, que sean más los aciertos que los errores que tengamos en nuestro día a día.
En los buenos consejos y libros de autoayuda están los posibles caminos venideros y vencedores que debamos tomar. Formar buenas personas y mejores líderes es cuestión de errar menos; se trata de elegir el camino definitivo del éxito, tanto personal como profesional.
En pleno lucimiento personal de algunos o algunas por redes sociales, anteriormente existían personas que no necesitaron tantas tecnologías, ni medios sociales, ni soportes audiovisuales para tener el éxito que han tenido en su vida, tanto en blanco y negro como a todo color.
Nos referimos al rotundo éxito que ha tenido como instalador audiovisual nuestro homenajeado de hoy miércoles, Rafael Luque Sánchez. Un vecino y amigo que ha dedicado toda su vida profesional al arreglo de antenas, televisores, radios y demás aparatos electrónicos, siendo más que un cualificado y habilidoso técnico en su parcela: un auténtico maestro y formador de futuros instaladores en nuestro pueblo.
Desde pequeño sentía curiosidad por arreglar todos los aparatos electrónicos que encontraba por casa, mostrando una sabiduría y destreza excepcionales para buscar soluciones y aplicar las piezas precisas que devolvían la vida a aquellos artilugios.
Nacido en Peñarroya-Pueblonuevo, hijo de Rafael Luque Arjona y Luisa Sánchez Aguililla, sus padres fueron sus mejores guías para hacer realidad su sueño de infancia: ejercer como buen profesional y mejor hijo, ayudando en todo lo posible a una familia humilde y trabajadora.
Sus dos hermanas, Luisa y Manoli, le dieron esa complicidad y toque sensible que las hermanas suelen tener. Para Rafael, fue un placer poder contar con una familia inmejorable y honrada, como la suya.
Se casó con la mujer de toda su vida, desde tiempos mozos, María Antonia Godoy Pérez, con quien tuvo dos maravillosos hijos: Bárbara y Rafael.
Su nieto Adrián es el faro de su vida desde que nació, y a quien dedica todo su tiempo desde su merecida jubilación. Su mayor secreto hacia su nieto es el mismo que enseñó a sus hijos:
“Se puede ser buena persona y alcanzar los objetivos sin perjudicar al de al lado; se pueden conseguir las cosas siendo humildes y con la inteligencia de saber que te lo tienes que ganar tú por tu propio esfuerzo y dedicación. Nada viene llovido del cielo.”
Siempre ha trabajado en reparaciones múltiples en nuestro pueblo. Entre sus aficiones destacan la caza y su amor por el Real Madrid. En su pasión por la caza estuvo siempre ligado a la desaparecida asociación local, que hoy ya no existe.
La familia y las amistades han sido siempre un pilar fundamental en la vida de Rafael, en las cuales se apoya a diario y cuida cada día con cariño. Aún le quedan muchos capítulos por ofrecernos a nuestro gran amigo y vecino, Rafa.
Nos despedimos con una frase célebre del informático estadounidense Alan Kay, para darle el toque emotivo y cerrar este artículo novelado en homenaje a Rafael Luque Sánchez, con el que sus amigos de Infoguadiato quieren rendirle un merecido tributo:
“La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo.”
Pero mucho tiempo antes ya existió una eminencia en el sector electrónico llamada Rafael Luque, que inventó el futuro para que los peñarriblenses pudieran ver, a todo píxel, la nitidez de un pueblo que siempre ha mantenido un olor y una belleza inauditas.
Siempre contigo, amigo y vecino Rafael.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS




























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