Añadamos como nuevo pecado capital el trabajo. Por si no hubiéramos mordido ya la manzana en la que se cometió el pecado original entre Adán y Eva, admitamos también el trabajo como un pecado.
A finales de los años sesenta, para ser exactos en las Navidades del año 1959, llegó una familia humilde y de clase trabajadora a nuestro pueblo, procedente de Nerva (Huelva). Con los trastos, el equipaje y toda una vida por descubrir en Peñarroya-Pueblonuevo, viajaban en la camioneta de Vicente Expósito, cuyo hijo, Vicente Expósito Medina, lo conoceréis por amenizar las fiestas de nuestro pueblo y alrededores cantando junto a su hija Raquel en su “Dúo Azahar”. La familia Cintas Campillo, con el matrimonio formado por el extremeño Manuel Cintas González y la sevillana Rosario Campillo Sánchez, pisaba por primera vez suelo guadiateño junto a sus cuatro hijos: José Antonio, Ramón, Rosario y Cristobalina.
Una vida nueva comenzaba en un negocio familiar en la calle Marina, en el barrio alto del distrito de Peñarroya. En ese comercio ya empezaría a destacar, incluso desde los nueve años en Nerva, la tercera hija de la familia, Rosario Cintas Campillo (El Viso del Alcor, 1945), nuestra homenajeada de hoy lunes. Siempre fue una mujer viva, de mente despierta e inquieta, con la astucia y la certeza de que su vida estaría ligada al negocio familiar para siempre.
De buena presencia y de belleza natural, se enamoró de un amor de juventud, pero tal fue su amor hacia sus padres y hacia el negocio familiar que dejó a su pareja y no se marchó a Alemania, por permanecer al lado de los suyos. Como decía su madre Rosario: “Si se va mi Rosarito, se irían las vigas de mi casa”. Ese talento innato, junto a su fuerza y carácter, la convirtieron en una auténtica fuera de serie en el comercio, llegando a llevar tres establecimientos a la vez: el comercio de ultramarinos de la calle Marina (actualmente una cochera), su puesto de frutas y verduras en la plaza de abastos de Peñarroya —con mención especial a sus aceitunas aliñadas— y, más tarde, el establecimiento de la plaza Virgen del Rosario (antigua Plaza Jardín), donde su puesto de chuches y helados hacía las delicias de niños y niñas, especialmente los domingos a la salida de misa y durante los veranos con sus tradicionales y sabrosos cortes de helado.
En este último establecimiento se estableció definitivamente en 1993, convirtiéndose también en su hogar junto a su padre, ya que su madre falleció muy joven, a finales de 1973, con tan solo 60 años, tras más de tres meses acompañándola día y noche en la Clínica Jiménez Díaz de Madrid, donde finalmente murió de cáncer. Rosario se hizo cargo sola del negocio, ya que sus hermanos no supieron ni pudieron sacarlo adelante como ella, levantándolo una y otra vez a base de muchas horas de trabajo y de voluntad incansable.
Además de a sus padres y dos hermanos, perdió recientemente, hace siete meses, el 9 de mayo, a su hermana pequeña Cristobalina. Siempre fue para ella un paraguas y un faro. Hasta el último momento estuvo pendiente de su hermana, sufragando incluso los cinco meses que pasó en la Fundación Residencia de Mayores Santa Bárbara, un gesto que define su humanidad y humildad, siempre sin esperar nada a cambio.
Tiene doce sobrinos, siendo especialmente cercanos los cuatro hijos de su hermana Lina: Manuel Ramón, Arturo, Christian y Sergio, además de sus tres sobrinos-nietos: Otto, Paula y Noelia, auténticos privilegiados por haber tenido casi dos madres. Hoy siguen recibiendo el cariño y el amor de su tía Rosario, que los ha arropado en los peores momentos y les ha dado todo lo que ha podido. También hay que mencionar a las parejas de sus sobrinos: Yasmina, Blanca y Noelia, que han comprendido y valorado la dedicación que Rosario siempre les ha brindado.
Ni los mejores toreros, tras una cornada, volverían al ruedo como lo hizo ella tras el cruel suceso ocurrido el domingo 23 de octubre de 2022, cuando prácticamente volvió a nacer y, con valentía admirable, siguió abriendo su tienda como si nada hubiera pasado.
El 8 de marzo de 2020 fue homenajeada por el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo con la distinción de Mujer Trabajadora. Más tarde, en octubre de 2023, volvió a ser homenajeada por el programa Andalucía Directo, reflejo del cariño de sus vecinos, a los que siempre ha ayudado. Como ella misma dice:
“Ellos y ellas también me han ayudado a mí, porque sin ellos no estaría aquí, cerca de cumplir 81 años, todavía vendiendo. Yo debería estar jubilada, pero este trabajo me distrae, me mantiene la mente ocupada y me permite conversar con mis clientes y vecinos”.
Entre sus aficiones destaca su amor por el Real Betis Balompié, siendo su ídolo Joaquín Sánchez, al que sigue fielmente cada fin de semana con su radio. Es hermana de todas las Hermandades de la Parroquia de El Salvador y San Luis Beltrán, muy devota de la Virgen del Rosario y de la Virgen del Carmen.
No ha tenido tiempo para viajar ni para acudir a muchos acontecimientos familiares, pero sí estuvo en las bodas de sus sobrinos Manuel Ramón, Arturo y Christian. Actualmente se apoya en su familia y amigos, cuidando de forma especial a su sobrino más pequeño, Sergio Delgado Cintas.
Él mismo ha redactado este artículo novelado, destacando lo más importante de su vida y dulcificando los sacrificios que pasó, porque, como dice ella, todo lo ha trabajado para que a los suyos no les falte de nada mañana.
Y como agradecimiento, decirte, Tita Rosario, que jamás habrá vida suficiente para devolverte todo lo que has hecho por nosotros, especialmente por mi madre y por mí. Eternamente agradecido.
“La familia es donde la vida comienza y el amor nunca termina”
Anónimo
Gracias por todo.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS






























Rosario me alegro mucho de verte aunque sea por aquí. Estás tan guapa como siempre y con la misma sonrisa que nunca pierdes. Decirte que me ha emocionado este articulo que tu sobrino Sergio ha publicado, y como siempre tan certero con su pluma. Te mando un fuerte abrazo, y sabes que siempre te recordaré por toda la atención que me has prestado y el cariño con el que me has tratado que es recíproco. Feliz Navidad. Y espero tener la oportunidad de pasar un día a saludarte que sabes me hace una gran ilusión.
Que alegría Rosario y Sergio leeros.
Una gran mujer, una fuerza de la naturaleza, sabia, conocedora de lo bueno y lo malo de la vida. Y especialmente valiente, trabajadora y leal.
Sergio, cada día escribes mejor, da gusto leerte.
Os quiero a los dos. Feliz Navidad!