Mayte López Romero
Alfredo González Martínez
Hoy queremos devolverle a Sergio Delgado Cintas solo una pequeña parte de todo lo que él nos regala cada día. Y no es poco: nos ayuda a conocer mejor a nuestro propio pueblo, a mirar de otra forma a nuestros vecinos, a descubrir a esas personas que vemos a diario, a las que saludamos con cortesía, pero de las que muchas veces no sabemos nada más allá de un “hola” y un “adiós”.
Gracias a sus artículos y entrevistas, Sergio nos acerca a muchos peñarriblenses y nos permite conocerlos de verdad, con profundidad y humanidad. Su trabajo en los medios de comunicación locales tiene un valor enorme, y por eso queremos rendirle este pequeño homenaje: para que se sepa lo mucho que aporta y lo necesario que es.
Sergio se forjó en la mayor de las universidades: las calles de su Peñarroya natal, ese parque donde los veranos no quemaban y los inviernos, a veces, hasta parecían cálidos. Desde ahí, y siempre a corazón abierto, se ha convertido —de manera voluntaria— en la voz de quienes no siempre la tienen.
A través de la palabra, da visibilidad a usuarios de FAISEN que viven atrapados en la cárcel de su propio cerebro, ayudándoles a sentirse queridos, importantes y libres. Su ejemplo demuestra que la empatía y el compromiso también transforman realidades.
No podemos homenajear a Sergio con la extensión que merece, porque no todos poseen su don con la palabra. Es un artesano de las letras, un auténtico malabarista del castellano, capaz de emocionar, de acercar y de dignificar cada historia que cuenta.
Este homenaje es también una sorpresa, un intento sincero de que sepa cuánto se le quiere y, sobre todo, de que crea en lo grande que es y en el bien que hace con cada artículo que firma.
Su amabilidad y su respeto destacan siempre por encima de cualquier dificultad personal. Como todos, tiene problemas, pero sabe dejarlos a un lado para estar presente cuando alguien lo necesita. Rara vez dice que no; siempre intenta ayudar, siempre busca la manera de favorecer a quien acude a él.
Así es Sergio: un alma libre, con una sonrisa permanente para los demás. Hoy queremos devolverle, aunque sea mínimamente, todo lo que nos entrega cada día.
Dice el refrán que “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Y quienes lo conocemos lo decimos sin dudar: Sergio es un tesoro peñarriblense. Por hacernos felices a su manera, por su compromiso, por su cercanía y por estar siempre pendiente de su familia, que también forma parte esencial de su vida.
Sergio, conserva siempre esa pureza de corazón. No dejes nunca de ser como eres: amigo de tus amigos, leal, sincero y generoso.
Un abrazo de todos los que te apreciamos y te queremos.





























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