Me ocurre a veces que me rayo un poco la cabeza. Soy tan meticuloso en algunos aspectos de mi vida que, en muchas ocasiones, las cosas no me salen como yo quiero, y eso a menudo me hace cuestionarme si estoy haciendo las cosas correctamente.
Me vacío de tal manera que jamás doy nada por perdido. Me consta que, aunque me cuesta perder, son tales las ganancias existenciales y emocionales que me hacen estar muy orgulloso de mí mismo, porque nunca pierdo mi esencia ni mis valores. Con mis principios voy hasta el final, hasta las últimas consecuencias, aunque pierda la vida en ello.
No hay mejor frase que pueda decirme todos los días al levantarme que “soy feliz”. Y esa felicidad contagiosa seguro que a alguien le servirá también para ser feliz, porque estoy convencido de que la felicidad no tiene fecha de caducidad.
Tenemos que enseñar a los jóvenes que la felicidad no está en tener un buen coche, una buena casa o acumular una fortuna. La felicidad está en saber gestionar y valorar una bonita relación de amistad, familiar o amorosa, y en ser capaces de rodearnos de personas que nos hagan felices.
La satisfacción de seguir viendo la vida en positivo me hace sentir muy arraigado a los usos y costumbres cotidianos de toda la vida, y todo lo demás… es parar de contar.
ME EXPRESO PENSANDO EN POSITIVO
¿Y TÚ, TE EXPRESAS?
¿A QUÉ ESPERAS PARA LEER ESTA NUEVA CÁPSULA EMOCIONAL EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO?
SERGIO DELGADO CINTAS





























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