La investigadora Pilar Prieto, del IAS-CSIC, destaca que comprender su variabilidad abre nuevas oportunidades para mejorar el trigo con mayor precisión
Córdoba, 20 de febrero de 2026.- Un trabajo liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Universidad de Córdoba, ha demostrado que los telómeros y subtelómeros del trigo —las regiones situadas en los extremos de los cromosomas— desempeñan un papel esencial en la estabilidad del genoma y en la correcta asociación de los cromosomas durante la meiosis, el proceso de división celular que garantiza la fertilidad de la planta.
El estudio, dirigido por la investigadora del IAS-CSIC Pilar Prieto, aporta una nueva perspectiva sobre estas regiones cromosómicas, tradicionalmente consideradas estructuras pasivas, y las revaloriza como elementos activos fundamentales para entender y manipular la genética de uno de los cultivos más importantes a nivel mundial.
“El trigo es uno de los cultivos más relevantes a escala global, y comprender la organización de su genoma es crucial para los mejoradores”, explica Prieto. “En este estudio examinamos el papel dinámico de las regiones teloméricas y subteloméricas, centrándonos en su influencia en el apareamiento de cromosomas homólogos durante la meiosis”.
Mayor variabilidad de la esperada
El trabajo analiza múltiples especies y cultivares de trigo y revela, por primera vez, que los telómeros presentan una variación estructural mucho mayor de la que se pensaba. Esta variabilidad genera auténticos “códigos de identidad cromosómica”, que permitirían a la célula reconocer qué cromosomas deben asociarse entre sí, un proceso especialmente crítico en un cultivo poliploide como el trigo, que cuenta con más de dos juegos de cromosomas.
Por su parte, los subtelómeros se identifican como regiones de rápida evolución genética, ricas en genes y elementos móviles, lo que los convierte en objetivos estratégicos para los programas de mejora vegetal.
Aplicaciones prácticas en agricultura
Los resultados del estudio abren la puerta a nuevas estrategias de mejora genética más precisas y eficientes. Entre las posibles aplicaciones se encuentran:
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La reducción o modificación de componentes del gluten para desarrollar variedades aptas para personas con sensibilidad.
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El incremento de la resistencia frente a enfermedades como la roya o el oídio.
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La mejora del rendimiento por hectárea.
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Una mayor tolerancia a la sequía.
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Un uso más eficiente de nutrientes.
En conjunto, estas líneas de trabajo permitirían desarrollar variedades de trigo más sostenibles, productivas y adaptadas a los retos actuales del sector agrícola.
Como resume Pilar Prieto, “los extremos cromosómicos actúan como verdaderas firmas, como códigos de barras que ayudan a los cromosomas a encontrarse durante la meiosis. Comprender su variabilidad nos abre nuevas oportunidades para mejorar el trigo de forma más precisa”.
El estudio aporta así una base científica sólida para acelerar la mejora genética de un cultivo estratégico, con especial impacto en regiones agrícolas como Andalucía.
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