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El pabellón polideportivo de Peñarroya-Pueblonuevo vivió este domingo una jornada singular gracias a la presencia de Alba Bautista, una de las figuras más destacadas de la gimnasia rítmica española. La iniciativa, impulsada por el Club Deportivo 30 Grados, reunió a 109 jóvenes gimnastas llegadas de Córdoba, la provincia y la Comunidad Valenciana, atraídas por la oportunidad de aprender de una deportista que conoce de primera mano el camino hacia la élite.
Nacida en Utrillas en 2002, Alba empezó en la rítmica con apenas cuatro años en el pabellón de su localidad. A los seis ingresó en el Club Rítmica Cuencas Mineras y más tarde en el Club GR Teruel. Su visita tuvo además un matiz emocional: varias familias peñarriblenses vivieron y trabajaron durante años en las minas de Utrillas, entre ellas la de Isidoro Berengena, quien junto a su esposa acompañó a los padres de Alba durante la jornada.
Infoguadiato conversó con la gimnasta, que dejó reflexiones claras sobre el alto rendimiento. Para progresar desde categorías base, destacó “la motivación, la ilusión y el trabajo técnico desde la fuerza y los equilibrios”, insistiendo en la enorme relevancia del aspecto psicológico. Sobre la presión en citas como Juegos Olímpicos o Campeonatos de España, subrayó que “lo psicológico pesa más que lo físico”, recordando que el apoyo de entrenadores y especialistas es esencial para rendir cuando llega la hora de competir.

En cuanto al trabajo fuera del tapiz, defendió la preparación física —fuerza, movilidad y flexibilidad—, pero volvió a remarcar que “si no hay cabeza, no hay cuerpo”. Y como aprendizaje de su trayectoria en la selección, dejó un mensaje directo: la constancia todo lo puede. “Nunca he dejado de luchar ni de entrenar. Tenía claro que mi momento iba a llegar”, señaló.

El acto contó con la presencia de la concejal de Deportes de Peñarroya-Pueblonuevo, María Jesús Carreto; el presidente del club, Manuel Daza; y la madre de Alba, Inés Cañas, cuya asistencia fue reconocida con un obsequio por parte del Ayuntamiento y otro por parte del propio club.
La sesión, desarrollada entre las 10:00 y las 14:00, combinó técnica, práctica y una anécdota que desató sonrisas: una avispa decidió acompañar a la deportista durante una demostración, obligándola a salir momentáneamente de la pista. El cierre llegó con una larga ronda de fotos y autógrafos que cada participante se llevó como recuerdo.
Desde el Club Deportivo 30 Grados se mostró un agradecimiento generalizado a gimnastas, familias, equipo técnico y público por contribuir a una mañana que situó a Peñarroya-Pueblonuevo en el mapa de la rítmica nacional.






























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