La receta de la alegría emocional: una invitación a redescubrir el bienestar cotidiano
Existen recetas y recetas, pero esta receta tiene su punto para personas sibaritas, pero que al fin y al cabo es para todo tipo de personas que les gustan el buen comer y a los que les gusta repetir viene ni que anillo al dedo esta receta. El ingrediente fundamental de este plato es la alegría. Ya en tiempos prosaicos todo el mundo tendía a buscar un hueco para el divertimiento y lo que todo el mundo ansía por estar, qué es estar alegre.
Motivos nos sobran para estar alegre: levantarnos cada día y poner los pies en el suelo ya es síntoma de alegría; dar los buenos días a alguien ya es otro motivo más para estar también alegre. Hay millones y millones de motivos para estar alegre por dentro y por fuera. El icono del emoji del estado alegre es el que más ponemos en nuestras conversaciones vía WhatsApp o Messenger. Por eso no cabe duda que esta receta nos hará al comerla una buena digestión, no dará ni ardores ni pesadez.
La alegría que ahora yo siento al preparar esta receta me hace sentir orgulloso que a los comensales que voy a invitar a comer les guste mi receta y que repitan este plato tan famoso. Os voy a adelantar una breve introducción con una historia a continuación que hará las delicias de todos los aquí presentes de invitados dispuestos a degustar la receta de la alegría emocional.
Apuntes de Alegría Emocional (Página de internet “LA MENTE MARAVILLOSA”):
La felicidad que surge del interior es alegría. La alegría surge desde lo más profundo de nuestro corazón. Nos aporta tranquilidad, bienestar y amor. Hoy en día parece que era de nuestras obligaciones es ser feliz. La falsa alegría, que muchas veces utilizamos en forma de maquillaje, nos empuja hacia el malestar y la contención emocional excesiva, además de bloquear la verdadera felicidad. Entonces… ¿Cómo conectar de manera genuina con esta emoción?
La alegría es una emoción básica:
La alegría es una emoción básica y, al igual que el resto de emociones, posee una función adaptativa. Nos invita a sonreír, a curiosear y a explorar nuestro entorno. Estar contentos nos produce una sensación de expansión en el pecho. Así, es posible que la propia activación fisiológica asociada refuerce la sensación de estar sonriendo y compartiendo la alegría con los demás.
En esta emoción a nivel corporal intervienen músculos concretos que de forma automática se activan cuando estamos contentos. La alegría favorece el equilibrio entre mente y cuerpo y nos permite recuperarnos del estrés de nuestra vida diaria. Es una emoción expansiva que nos empuja a elevar el tono de voz, además de hacernos sentir físicamente más ligeros. Casi tanto como las nubes.
La alegría se expresa en el cuerpo:
Esta emoción se manifiesta por todo el cuerpo, pero especialmente en la zona de la cara, con la apertura de los ojos y de la boca, dibujando una sonrisa que puede llegar a ser carcajada. También se expanden los músculos del pecho, la garganta y las cuerdas vocales, cambios que potencian nuestro bienestar.
Los investigadores Ekman y Friesen distinguen 3 tipos de alegrías diferentes: la alegría auténtica o sentida que surge de forma natural y espontánea; la falsa alegría, donde no se corresponde la expresión con el sentimiento; y la alegría cínica, donde se manipula la expresión de alegría para tapar otra emoción como puede ser la tristeza, el miedo o el enfado.
La alegría no es decir que todo está bien. Parece ser que hay una obligación de estar felices constantemente, o al menos de mantenernos a salvo de dar explicaciones. Esa vulnerabilidad, en el caso de ser reconfortado, es en sí mismo una fuente de alegría. Forzar la emoción puede hacernos sentir todavía más tristes. La alegría aumenta la autoestima. Permite emprender nuevos proyectos. Permite entrar en contacto con emociones placenteras. La felicidad está relacionada con “Darse Cuenta” y la consecuencia que les dedicamos a las pequeñas cosas. Para conectar con esta emoción es importante que practiquemos el “Estar presente en cada cosa que hagamos” y la posibilidad que podamos experimentar pequeños placeres.
Historia:
Dada esta introducción voy a proceder a contaros una historia donde podamos sonsacar una sonrisa y un momento de alegría. Es la siguiente:
Mario, como runner habitual, sale a correr por el pueblo durante una hora, esa hora en la que Mario corretea el pueblo desconecta por un momento del trabajo y de su vida familiar. Después de correr se pega una duchita y ve con su mujer y sus dos hijos una serie familiar que graban todos los días. El ritual de Mario siempre era el mismo: salir de trabajar a las siete y a las siete y cuarto llegar a casa y, de siete y media de la tarde hasta las ocho y media, calzarse las zapatillas y salir a correr.
Pero un lunes gris, preparándose la carrera popular de su pueblo, se rompió el ligamento interno de la rodilla derecha y tenía que estar varios meses en el dique seco. Tras la operación estuvo haciendo recuperación en casa. Mario estuvo cuatro meses insoportables sabiendo que no podía practicar su deporte favorito. Su hora de rodaje era su hora feliz, le llenaba de alegría. Su mujer le consolaba y sus dos hijos le animaban en su recuperación. Por eso, cuando dejamos de hacer una cosa que nos aporta alegría, nos sentimos tristes, si nos hiciese falta algo.
Por eso, para Mario, su momento de alegría esos meses que estuvo lesionado era ver series con su familia y sobre todo tener más tiempo para estar en casa con su mujer y sus hijos. Así pues, los días tristes también eran para Mario los días lluviosos, porque tampoco podía practicar el deporte que le gustaba. Cuando se recuperó Mario, volvería a sonreír el día en el que de nuevo se calzarse las zapatillas y hacer nuevamente su ritual: la alegría volvía de nuevo a la vida de Mario.
La alegría es contagiosa y nunca deja a nadie indiferente. Muestra su mejor cara, nos hace engrandecer, las endorfinas suben como la bilirrubina, todo lo que te hace grande es gracias a la alegría, se venden a granel en nuestro día a día: al dar los buenos días al vecino del quinto, al acariciar a nuestra pareja, al celebrar un gol de nuestro equipo favorito o haciendo lo que más nos gusta.
La alegría está al alcance de todos, podemos ser partícipe de algún acto donde la palabra alegría esté presente. Por eso ¡adelante! A por tu momento de alegría, no lo dejes escapar. ¡Búscalo!
“La juventud es el paraíso de la vida, la alegría es la juventud eterna del espíritu”. (Ippolito Nievo).
Una nueva receta de la sección “La Cocina de las Emociones” en exclusiva para los lectores y lectoras de Infoguadiato.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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