Cuando ya te encuentras en la ancianidad, ser octogenario es ahora bastante normal e incluso nonagenario, naturalmente menos, y aunque el acontecer diario sea atarearte a manos llenas, tienes muchos momentos para pensar en el pasado, en lo que has logrado, lo útil o no que has sido a la sociedad y, sobre todo, si vas a dejar un grato recuerdo.
Recientemente, a últimos del pasado año, un gran amigo, don Victoriano Vera Castillejo, nos ha dejado. Un profesional muy brillante. Un abogado de éxito que ya lo era cuando, con 19 años, comencé mi andadura en la Administración de Justicia. También fue profesor en el Instituto Florencio Pintado. Él me dio su amistad de forma incondicional instándome a que le tuteara… En los primeros tiempos me costó hacerlo.
A este amigo le debo muchos escritos o documentos antiguos, relativos a la historia sobre Belmez y de nuestra comarca. En uno de ellos (documento notarial), descubrimos que el primitivo asentamiento de Peñarroya y Pueblonuevo del Terrible, fue el “Cortijo de Peñarroya”. Posteriormente se convirtió en aldea. Bastante después, surgió la Aldea de Pueblonuevo del Terrible. Ambas pertenecieron como tales a Belmez, hasta su segregación o cesión de terreno (suena mejor), constituyendo un nuevo término municipal, que se llevó a cabo en 1894, ya como dos municipios independientes.
Ambos pueblos, antes aldeas, tenían sus respectivos Ayuntamientos y todo lo que ello conlleva. Por consiguiente, cada uno disponía de un Registro Civil (nacimientos, matrimonios y defunciones) que terminó en 1949 con la fusión de ambos y el inicio del actual Registro Civil de Peñarroya-Pueblonuevo.
En don Victoriano había una gran inquietud por la historia de nuestra tierra y lo que escribía, ya fuera por si solo o en colaboración, poseo las publicaciones con la correspondiente afectuosa dedicatoria.
Lo último que escribió fue cuando la aviación republicana bombardeó la barriada de “los Cuarteles” y como consecuencia murió, entre otros, el chófer de su padre del que solamente conocía su nombre, pero no los apellidos, y deseaba saber más datos. Me llamó -ya estaba yo jubilado-, haciéndome saber lo que le habían dicho en el Registro Civil, que sin apellidos “era buscar una aguja en un pajar”. Tuvimos éxito.
La edad según la RAE es: cada uno de los periodos en que se considera dividida la vida humana. El ser humano se ve abocado, en el último pasaje de su vida, a emprender el camino para su encuentro con Dios, en bastantes ocasiones, con la pérdida de la memoria, por la que algunos puede que pasemos. Ojalá que en esa lotería cruel de la vida no obtenga premio para que, cuando llegue el momento, note el cariño de mis seres queridos y el afecto de los amigos que deje.
Lamento, por mi ausencia de aquí y de otras circunstancias, no haber podido despedir a mi entrañable amigo Victoriano. Sirvan estas líneas de recuerdo y homenaje a quien mucho lo mereció. .
Laureano Gil Sánchez





























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