El perfil de una cuidadora de personas mayores abarca cualidades personales como la empatía, la paciencia, la responsabilidad y el profesionalismo, además de habilidades técnicas en asistencia personal, administración de medicamentos y primeros auxilios. Es fundamental también la capacidad de comunicación, tanto para escuchar y apoyar emocionalmente al mayor como para colaborar con otros profesionales de la salud.
En nuestro municipio contamos con este tipo de asistencia sociosanitaria, y cada día podemos observar a esas mujeres vestidas de blanco que, en turnos de mañana, tarde y noche, visitan y atienden a nuestras personas mayores dependientes. Con una labor encomiable, ejercen una profesión que no solo aporta apoyo emocional, sino que convierte a estas mujeres en los pies y las manos de quienes cuidan, depositando en ellas toda su confianza.
Hoy queremos tributar la figura de Ana Barragán, vecina de Peñarroya-Pueblonuevo y auxiliar de la empresa cordobesa Life Care Asistencia. El año pasado fue galardonada con la distinción de Auxiliar del Año 2024, reconocimiento merecido a su dedicación, esfuerzo y compromiso. Ana disfruta de su trabajo, y su pasión por el cuidado de los mayores se refleja en cada una de sus acciones.
Mujer luchadora, atravesó un bache de salud del que salió adelante gracias a su fuerza de voluntad y al apoyo de su familia: su marido Felipe, sus hermanos Juanito, José Luis e Isabel, y también sus padres, Juan e Isabel, una familia ejemplar que ha sabido transmitir valores sin hacer ruido, pero dejando huella.
Sus sobrinas, y las hijas de las mayores, son su sostén. Para Ana, que vio la luz al final del túnel, la vida se saborea ahora a cucharadas. Incluso estando grave, siguió trabajando en la empresa en la que lleva más de década y media.
No solo es un ejemplo de superación, sino un perfil de mujer en el que la sociedad debería mirarse. Su historia, tanto profesional como personal, es digna de ser contada con afecto y admiración.
Aunque a Ana no le guste que la alaben, este redactor no puede dejar pasar por alto su gran valía y su aporte a nuestro pueblo. La vida es un aprendizaje continuo, y ella ha sabido aprender de las lecciones más duras. Como dijo alguien: “Una buena chica conoce sus límites, una mujer inteligente sabe que no tiene ninguno”. Ana encarna esa inteligencia y esa fortaleza.
Desde Infoguadiato, este humilde tributo a una mujer que hizo de su fidelidad al cuidado de los mayores su razón de ser. Eso no tiene precio ni valor.
Simplemente: gracias, Ana.
Te queremos mucho, vecina y amiga.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO





























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