Muchas veces nos hemos hablado con la mirada, aquellas miradas cómplices que lo dicen todo cuando sobran las palabras. Miradas que no preguntan ni exigen, que no buscan recompensa ni aplauso. Son miradas limpias, sin ningún tipo de interés ni de ganancias. Simplemente son gestos y acciones cargados de emociones, de esas que se quedan prendidas en la memoria y regresan con el tiempo.
Porque hay personas que no necesitan grandes discursos para hacerse entender. Les basta una presencia, una forma de estar, una manera honesta de caminar por la vida. Personas que construyen vínculos sin ruido y que sostienen a los suyos con naturalidad.
Reza la canción de Roberto Carlos: “Yo quisiera tener un millón de amigos para así poder cantar”. A nuestro homenajeado de hoy ese millón se le queda corto. Carlos Gómez Caballero sobrepasa cualquier cifra porque su amistad no se cuenta, se vive. Porque su gran corazón nace y late desde el alma, y porque allí donde está, siempre hay lugar para alguien más.
Hoy jueves le rendimos tributo a nuestro amigo y vecino Carlos Gómez Caballero, una persona por la que fluye la amistad por doquier y cuya sinceridad se percibe desde el primer trato. Carlos es de los que siempre actúa por el bien de su familia y de sus amigos, sin sobreactuaciones, sin máscaras y sin artificios. Hace lo que cree justo, y lo hace con la tranquilidad de quien no necesita demostrar nada.
Criado en la calle Góngora del distrito de Peñarroya, hijo de Carlos Gómez y Loli Caballero, y junto a su hermana Tamara, formó desde pequeño una gran familia donde los valores sencillos marcaron el camino. Allí aprendió a compartir, a respetar y a cuidar los lazos. Siempre fue un líder natural, de esos que no se imponen, sino que arrastran por confianza.
En aquellos años surgieron los equipos de fútbol en la “Hera”, como el Teka “A” y el Teka “B”, creados casi de forma espontánea, en honor a su equipo preferido, el Real Madrid, por principios y mediados de los noventa. Más allá del balón, aquello ya hablaba de unión, de compañerismo y de la capacidad de Carlos para juntar personas distintas alrededor de una misma ilusión. Ahí ya se veía la humanidad de nuestro paisano.
Estudió en el CEIP Eladio León y posteriormente en el IES Alto Guadiato, dejando claro que los estudios no serían lo suyo. No por falta de entendimiento ni de sabiduría, sino por esa falta de interés que a veces acompaña a quienes aprenden mejor desde la práctica y la experiencia. Interés que sí puso, y con creces, en la escuela taller de la Mancomunidad de Municipios del Valle del Guadiato, donde se especializó en albañilería, aprendiendo un oficio y una forma digna de ganarse la vida.
En cuanto a lo laboral, su trayectoria habla de esfuerzo y adaptación: ha trabajado de albañil, de panadero, de mozo de almacén, en los túneles de Málaga y, desde hace más de diez años, como operario del Punto Limpio de nuestro pueblo. Un trabajo que le viene como anillo al dedo, no solo por lo que hace, sino por cómo lo hace: con cercanía, responsabilidad y una sonrisa sincera para quien se acerca.
El fútbol siempre ha sido parte de su vida. Un deporte que entiende como escuela de valores. Hoy sigue ligado a él como directivo del Peñarroya Pueblonuevo C.F., club al que defendió como jugador hasta sénior, llevando siempre el sentimiento del escudo por delante.
Su máxima ilusión en estos momentos es su hijo Carlos. Junto a él, sus dos sobrinos, Estela y Jonathan, son esos faros que se alinean en el cielo para que sus días sean más felices y más prósperos. La familia como refugio, como motor y como razón de ser.
Desde hace nueve ediciones continúa juntando a cientos de amigos del puente pa’rriba, demostrando que la unión hace la fuerza de un distrito. Allí se mezclan generaciones enteras de vecinos con un mismo objetivo: demostrar que un distrito como el de Peñarroya jamás será olvidado mientras existan personas como Carlos Gómez Caballero dispuestas a que siga latiendo.
Actualmente está ligado al PSOE de Peñarroya-Pueblonuevo, formando parte de la Secretaría de Deportes y Transición Ecológica. Un compromiso que nace del convencimiento y del cariño por su pueblo, consolidándose como una persona cercana, accesible y coherente.
Hoy hemos escrito sobre una persona que se hace querer y notar sin levantar la voz. Y a la que desde Infoguadiato hemos tenido el gusto de homenajear.
Porque personas como Carlos Gómez Caballero le dan sentido y razón a que somos un gran pueblo. Un pueblo hecho de grandes personas, con vidas sencillas pero profundas, que han permitido volar e inspirar a los demás, como él.
“Tu esfuerzo hoy es tu éxito mañana”
Anónimo
Gracias, Carlos, por demostrarnos siempre tu amistad.
Gracias por estar, por sumar y por unir.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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