Querida amiga Ana:
No sé cómo empezar esta carta para mostrar toda mi empatía y mi apoyo tras tu último estado en Facebook. En primer lugar quiero decirte que yo pasé por una anorexia nerviosa con tan solo 11 años y sé lo mal que se sufre. Pero lo peor, a veces, es la crueldad de la sociedad y la ignorancia de los niños. Hoy lo califico así, dulcemente, porque sé que aquellas palabras de “estar con algún kilo de más” no me las decían con maldad, aunque dolían.
Mi vida ha estado siempre asociada a la salud mental y, como enfermo mental para el resto de mi vida, he tenido que aceptarme y aprender a convivir con ello. De adolescente tuve dos ingresos hospitalarios por la anorexia, pero lo superé gracias a esa aceptación de mí mismo.
Si te sirve de ayuda, quiero recordarte que eres una mujer luchadora, trabajadora, valiente y empoderada. Demuestras cada día tu compromiso con las causas sociales, tu feminismo y tu capacidad para afrontar las situaciones difíciles con entereza.
No necesitas presentación. Te aprecio mucho, aunque te conozca poco, porque vales por lo que eres y transmites. Nunca te rindas, que nadie te robe tus sueños y aspiraciones. Que tu luz siga brillando siempre.
Eres y serás un referente para hombres como yo, que intentamos plasmar nuestros sentimientos desde este rincón que me ofrece Infoguadiato.com, medio al que agradezco una vez más que me permita publicar estas líneas.
¿Sabes una cosa, Ana?
Que merece la pena vivir en este mundo para conocer personas como tú.
Una Ana Berengena Arjona alegre, resuelta, amiga de sus amigos y amigas, que apuesta siempre por la felicidad de los demás antes que por la suya propia.
No te vengas nunca abajo ni dejes que los estereotipos o cánones de belleza te invadan la cabeza. Tú ya llevas de fábrica una belleza mucho más importante: la de las imperfecciones auténticas y los valores que representas.
Y como la perfección no existe, permíteme terminar esta carta diciéndote que, para mí, sí existe una forma de perfección:
La de mujeres como Ana Berengena, que saben llevar con orgullo su honestidad y honradez a través de lo más bello: el buen corazón.
Y tú, querida amiga, sí lo tienes.
Eres grande por dentro y por fuera.
Ánimo, y ni caso a esa parte de la sociedad que no quiere comprender ni aceptar a las personas tal y como son.
Con todo mi afecto,
Sergio Delgado Cintas




























Sergio te has vuelto a superar, todo mi apoyo para Ana.
Que puedo decir de Ana.. Una profesional como la copa de un pino ,que quede bien claro.