Por Sergio Delgado Cintas
Falaces, ruines, esperpénticas son las escuchas de huida hacia la derecha. Hubo un tiempo del que nunca fuimos recobrados, justo cuando todo se descomponía al vertiginoso paso del tiempo.
Me gustaría ser un pajarillo y posarme en lo más alto de un árbol, para desde allí divisar que abajo, en la tierra, habitan personas que necesitan una apoyadura. Una base para conjeturar esas notas musicales que huelen a napalm, mientras vemos cada día cómo se enzarza dialécticamente nuestra clase política —con casta o sin ella.
Porque, en términos generales, todo está escrito e inventado. Ya no hay civismo. Nos hemos perdido el respeto. Y como nación, vamos camino de empotrarnos contra los egos partidistas, no solo políticos, sino también humanos. Como sociedad, debemos darnos cuenta de que es imprescindible avanzar y no retroceder.
Las nuevas tecnologías, bien utilizadas, son una gran herramienta. Pero algo tan frío como las redes sociales, como esa inteligencia artificial que ha venido para quedarse, debe ser comprendido y manejado con sabiduría para no hacernos daño.
El planeta debe servirnos de acicate para conservarlo, para demostrar que la biodiversidad, la economía circular y el mantenimiento de nuestra flora y fauna son el mayor tesoro que podemos legar a las futuras generaciones.
No debemos olvidar a los débiles, a los masacrados, a los desfavorecidos. Debemos ayudarles a integrarse, darles facilidades, acogerles, empujarles con cariño para que puedan ser felices de nuevo.
Ante la adversidad: pasión.
Ante la desfachatez: sabiduría.
En tiempos de Confucio, todo lo irreal podía convertirse en real. Por eso las guerras no son caminos de avance, sino retrocesos; piedras que no nos dejan ver el sendero hacia la paz.
Hay tantas cosas por mejorar… Tal vez solo la literatura nos salve de este mal mayor: las guerras de civilizaciones. Todo por un puñado de dólares, tierras fértiles, y asentamientos ilegales no reconocidos por las Naciones Unidas.
En esa tesitura ando yo, con mis confabulaciones al aire. Y aunque muera en el intento, siempre habrá fuego en la ventana y crecerá la hierba en el tercer cajón.
M’EXPRESO CON MIS CONFABULACIONES AL AIRE Y TIRO PORQUE ME TOCA.
¿Y TÚ, TE EXPRESAS?
¿A QUÉ ESPERAS PARA LEER ESTA NUEVA CÁPSULA EMOCIONAL EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO?




























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