Nunca olvidó este rincón belmezano, su lugar de nacimiento. Esas calles suyas, esa carza, y todo el conjunto de lo que representa la palabra pueblo. Ama su tierra desde el día de su nacimiento, y gracias a Dios, fue para nuestra hermosa Belmez que vino al mundo.
Tener como paisano y amigo a una persona de la calidad humana de Francisco Luis Rodríguez es algo que debemos agradecer a diario. A pesar de llevar muchos años emigrado, no ha perdido ni un ápice de su acento ni de su amor por esta tierra bendita. Siempre tiene esa sonrisa que lo caracteriza. Porque aunque el tiempo pasa para todos, Francisco Luis sigue siendo ese chaval lleno de cariño y respeto por todos.
Está arraigado a la ciudad donde vive actualmente, sí, pero su corazón sigue latiendo bajo las siglas de Belmez, y eso no lo ha perdido ni lo perderá. Cariñoso, alegre, comprometido, respetuoso y, sobre todo, muy belmezano.
Este gran amigo deja, en cada una de sus continuas visitas a su querido pueblo, una estela de amor por lo nuestro, un amor que ha sabido transmitir también a su mujer e hijos, quienes están profundamente orgullosos de sentir a Belmez cada día más cerca.
En la vida, uno tiene la fortuna de conocer y tratar a personas que nunca dejan de estar con nosotros, pese a las tristes emigraciones que muchos hemos vivido y seguimos viviendo.
Desde este medio de comunicación de nuestra comarca, quisiera decirle a mi gran amigo Francisco Luis que todos los días le doy gracias a Dios por haber tenido la suerte de nacer, como tú, bajo ese cielo azul y transparente que tanto nos unió desde nuestra niñez. Y ahora, en la madurez, con el paso de los años, cada día te quiero más, amigo mío.
Nuestro pueblo nos unió, y nuestro pueblo siempre querrá que nunca dejemos de sentirnos belmezanos.
Un abrazo con todo mi corazón, y gracias, amigo, por tu sincera y estimable amistad.
Daniel Solano Sujar





























0 comentarios