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El Deportivo Peñarroya Fútbol Sala inauguró la temporada con una victoria trabajada ante un potente Villa de Benamejí, clásico del fútbol sala cordobés, en un partido que sirvió para confirmar la apuesta del club por la cantera y los jugadores locales. Fidel ejerció de capitán y encabezó un bloque construido con futbolistas de la casa, sintiendo la camiseta como pocos.
Desde el pitido inicial el equipo peñarriblense tomó la iniciativa y llevó la voz cantante del encuentro. La posesión, la circulación y la intención de jugar en campo rival fueron la tónica dominante, aunque el choque dejó claro desde muy pronto que el mayor lastre del conjunto local no residía en la idea ni en el talento, sino en la falta de fuerza física, altura y robustez en determinados duelos.
La primera mitad transcurrió con dominio local pero con dos errores puntuales en los ataques que el Villa de Benamejí aprovechó para generar sus dos ocasiones más claras y traducirlas en goles. La respuesta peñarriblense llegó por medio de Antonio Santos, faro del equipo y principal organizador del juego, que puso a los suyos en el marcador con un tanto que reflejaba su influencia en el ritmo y las combinaciones ofensivas.
El descanso sirvió más para ajustar el ánimo que para descrifrar sistemas: conversaciones sobre actitud, entrega y compromiso terminaron por marcar la segunda parte. Tras la reanudación el técnico local apostó por el derroche físico y la presión alta, una consigna que el equipo ejecutó con intensidad. A diferencia de la primera mitad, la insistencia ofensiva tuvo premio: Gonzalo, joven canterano recién ascendido desde categoría cadete, empató con un tanto que refrendó su gran actuación y su capacidad para asumir responsabilidades en la máxima categoría regional a sus 15 años. La remontada llegó poco después; Juanma, culminando una buena acción colectiva y premiando la insistencia constante, firmó el gol que acabaría dando la victoria al Depor.
En tareas defensivas brilló la aportación de los porteros y piezas claves en momentos puntuales. Carlos García, de nuevo enfundado en la camiseta peñarriblense, firmó dos intervenciones decisivas cuando el partido lo exigió, demostrando solvencia y reflejos que reforzaron la seguridad del equipo pese a que, en líneas generales, no tuvo un exceso de trabajo continuado. El balance defensivo local mostró orden y capacidad para aguantar los arreones visitantes, aunque los repliegues en algunos pasajes del choque necesitarán mayor contundencia y atención.
El Villa de Benamejí ofreció un rival solvente y con oficio: equipo experto que supo aprovechar errores y complicar la salida rival con transiciones rápidas y buen manejo de la presión. Fue, sin duda, un adversario que dio pocas concesiones y que mantiene hasta la fecha las señas de identidad que le han convertido en referencia provincial años atrás.
Conclusiones, la victoria deja sensaciones encontradas: orgullo por ver a un bloque formado por jugadores locales y canteranos que compite con personalidad, y la evidencia de que el camino exige un refuerzo en el aspecto físico y en la contundencia defensiva para afrontar una competición exigente. El equipo atesora talento técnico, capacidad de asociación y regate, pero debe acompañar esas virtudes con trabajo, picardía y mayor agresividad en los duelos para que la temporada no se haga excesivamente larga.
El triunfo en el estreno liguero refuerza la convicción del club: los resultados llegarán con identidad y con gente de la casa. Ahora toca seguir trabajando, pulir detalles y mantener la humildad y el esfuerzo que han de marcar cada partido si el Deportivo Peñarroya quiere pelear arriba en la clasificación.





























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