La aldea belmezana celebrará una jornada completa de convivencia en torno al cerdo, las migas y la música en directo, con un fin solidario a beneficio de la lucha contra el cáncer.
En el calendario festivo del Valle del Guadiato hay fechas que no se negocian. Una de ellas es la Matanza Popular de Doña Rama, una cita que cada año reúne a vecinos, familiares y visitantes en torno a una tradición que forma parte de la identidad de esta aldea perteneciente a Belmez.
El próximo sábado 7 de marzo de 2026, Doña Rama volverá a despertar temprano. A las 9:00 horas comenzará el ritual tradicional con el sacrificio del cerdo, gesto que conecta con una costumbre ancestral ligada a la autosuficiencia rural y al aprovechamiento colectivo.
La mañana irá avanzando entre preparativos y ambiente de encuentro hasta llegar a uno de los momentos más esperados: la degustación de productos derivados del cerdo a partir de las 13:00 horas, cuando la plaza se convierte en punto de reunión y conversación.
A las 14:30 horas será el turno de las migas, plato imprescindible en este tipo de celebraciones y símbolo de cocina humilde que une a generaciones en torno a la mesa.
La jornada continuará por la tarde con un toque festivo. A las 16:30 horas, el Dúo Allegro pondrá música en directo, aportando ritmo y ambiente a una celebración que combina tradición y convivencia. Como colofón, a las 17:30 horas se celebrará el popular concurso de tanga, una de esas actividades que mantienen vivo el carácter participativo y desenfadado del encuentro.
Tradición que también es solidaridad
Más allá del carácter gastronómico y festivo, la Matanza Popular de Doña Rama mantiene un componente solidario fundamental: la jornada se celebra a beneficio de la lucha contra el cáncer, reforzando así el compromiso social de una aldea que cada año demuestra que tradición y solidaridad pueden ir de la mano.
El evento cuenta con la colaboración de la Diputación de Córdoba, IPRODECO y el Ayuntamiento de Belmez, junto a otros apoyos que hacen posible que esta cita siga creciendo sin perder su esencia.
Doña Rama no solo celebra una matanza. Celebra comunidad. Celebra memoria. Celebra identidad. Y lo hace como mejor sabe: alrededor del fuego, la mesa compartida y la música que acompaña las historias de siempre.





























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