Contemplando cuáles lujosos y bellos cuadros nos regala la naturaleza. Hoy riego de café todos aquellos terrenales que son arrasados por las brasas de los fuegos que devoran todas esas vivezas y vistosidades que eran antes de ser sometidas por el dios del fuego, Hefesto.
Y en efecto, no hay lugar a sospechas: los druidas y enemigos de la naturaleza, solo por ser amigos de la maldad y de las fechorías, toman de esa cicuta, cuyo origen fue la muerte de muchos valedores de la lucha y de la vida.
No tenemos escrúpulos ni con nosotros mismos. «Maldito sea el parné», como diría la copla de Marifé de Triana: «que por tu culpita dejaste ar gitano que fue tu querer».
En esas estamos, jugando al gato y al ratón —nunca mejor escrito—. Si supiéramos la cantidad de naturaleza viva que se pierde tras esas llamas y la inmensa fauna que queda calcinada al paso de las olas calóricas, veríamos de alguna forma que la mejor manera de salvar el planeta y la naturaleza es reeducar y civilizar al ser humano en la estricta conservación de mantener limpio y aseado nuestro entorno, tanto urbano como natural.
Para ello, quienes nos gobiernan y representan deben hacer pedagogía a la ciudadanía y actuar con buenas praxis ante lo que sucede actualmente con el fuego.
Prevenir, adelantarse a los acontecimientos y tomar medidas, aunque fueran muy drásticas.
Por ejemplo, destinar más dinero al Ministerio de Ecología, Medio Ambiente y Transición Justa, y que tanto las Comunidades Autónomas como las Administraciones Públicas tomen nota, para que no vuelva a suceder, para que el Dios del fuego no vuelva a aparecer, más bien por la mano del hombre… o quizás por la mano de Dios.
Conservar nuestro entorno y nuestra naturaleza es nuestro deber, siendo conscientes de que esto es una cadena y nos conviene ayudarnos mutuamente.
Posiblemente vuelva a tomar de este dulce veneno que es la escritura, y artículos como estos me hacen reflexionar en que vivimos en un mundo en constante progreso de adaptación a las buenas acciones, empezando por las mías, todavía sin domesticar en algunos aspectos.
Volveremos a reincidir, eso darlo por sentado.
M’EXPRESO CON ESTA CÁPSULA EMOCIONAL EN LA QUE BEBO DEL DULCE VENENO DE MIS REFLEXIONES.
¿Y TÚ, TE EXPRESAS?
¿A QUÉ ESPERAS PARA LEER ESTA NUEVA CÁPSULA EMOCIONAL EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO?
SERGIO DELGADO CINTAS




























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