Situándonos por el principio, me anticipo a asegurarte que no corres cierto peligro. Ante las turbulencias creadas durante la dictadura franquista, donde fueron apresadas y asesinadas aquellas personas llamadas “escorias” o “vagos y maleantes” por el régimen franquista, decirte que estás bajo el resguardo de una democracia cíclica, porque los malos todavía no se han ido; están resurgiendo bajo el escudo de la extrema derecha.
Cincuenta años bajo la sombra franquista nos atesoran un futuro muy oscuro, viendo el oleaje de cómo les están allanando el camino a los antidemócratas. Solo los que vendrán a salvarnos evitarán que decaiga la esperanza de un futuro mejor y más próspero para las futuras generaciones.
Según decía Albert Einstein, gran científico belga, “Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”. Y entre esas divinidades de canonizar al que sembraría el terror durante casi cinco décadas, es para deplorar las actitudes de prepotencia y de indulgencia que inducía para hacer serviles a una población civil que ansiaba los aires de libertad.
Esa libertad ganada a pulso por unos valientes que dieron pasos adelante para que las generaciones posteriores a la creación de la Constitución Española vivieran en pleno confort y con unos avances no solo sociales, sino también económicos y de empleabilidad, hoy en día inviables para sostener un sistema cada vez más desorbitado y desigual.
Todo ese trabajo de nuestro país para avanzar y desarrollarse se ve envuelto en ese aroma de nostalgia ante el temor de que vuelva una autocracia: un dictador que domine nuestros derechos y libertades. No solo se sufrió bajo la dictadura franquista maltrato físico, por no hablar del genocidio que se cometió, sino también un derrumbe mental en unas famélicas mentes que estaban aturdidas y muertas de hambre.
Tras cincuenta años de la muerte del dictador Francisco Franco, nos vemos desolados por no vivir actualmente una verdadera democracia, porque hay situaciones por parte de la izquierda y de la derecha que son dictatoriales; campean a sus anchas siendo aforados, incumplen normas y malversan nuestro dinero público sin ninguna impunidad.
Somos esclavos de haber tenido una dictadura. Esperemos que, en un corto plazo de tiempo, no se cumpla el vaticinio de tener otra, bajo el mando de quien cabalga en un caballo y ha pasado por chapa y pintura para moldear su fisonomía facial.
Me aterra pensar en retroceder otros cincuenta años. Aquel 20 de noviembre de 1975 no solo se dieron pasos hacia la libertad, sino que marcó el camino de la verdad eterna. Un camino que recorremos todos los que creemos en los derechos y las libertades de los demás, junto a esa igualdad entre hombres y mujeres, donde seguro podríamos crear un mundo mejor.
Un mundo feliz, programado bajo el mando de unos españoles que sí creyesen en la verdadera democracia, en la verdadera obra donde se vea reflejada la igualdad de condiciones entre todos esos españoles que sí quieren avanzar y no retroceder ni un paso, aunque fuese lo último que hiciesen en sus vidas: dejar a las futuras generaciones una España mejor, libre de todo latrocinio y de felones que solo quieren apoltronarse en el sillón y no dejar paso a los políticos y personas honradas que sí quieren trabajar honestamente por su país y mirar siempre por sus ciudadanos y ciudadanas.
“España camisa blanca de mi esperanza,
La negra pena nos atenaza,
La pena deja plomo en las alas.
Quisiera poner el hombro y pongo palabras
Que casi siempre acaban en nada
Cuando se enfrentan al ancho mar.”
Letra de Víctor Manuel, “España camisa blanca”, cantada por Ana Belén.
MOTÍVATE Y COGE EL CAMINO DE LA VERDAD ETERNA PARA DESCUBRIR LA AUTÉNTICA REALIDAD DE ESPAÑA TRAS CINCUENTA AÑOS BAJO LA SOMBRA FRANQUISTA
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Motívate con estos artículos sobre reflexiones y pensamientos emocionales para los lectores y lectoras de Infoguadiato.
Sergio Delgado Cintas






























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