La guerra ilegal declarada por EE. UU. e Israel contra Irán tiene dos objetivos: uno, quedarse con el petróleo (una vez más) de Irán, y dos, reforzar el papel dominante en el Golfo Pérsico de Israel y, por ende, de los Estados Unidos. Aunque ya no les es necesario a EE. UU. construir el relato falso que construyó en la guerra de Irak, sí que la base argumental de la extrema derecha mundial sigue siendo dos: la construcción de la bomba nuclear por parte de Irán y el régimen teocrático de los ayatolás.
Pero necesariamente nos tenemos que remontar al año 1979, cuando el régimen de los ayatolás, presidido por Jomeini, que estaba exiliado en el país de las libertades (por aquel entonces) Francia, fue visto como una revolución que liberaba al pueblo de Irán de la larga dictadura de los sahes. Cuestión imposible, porque nadie que pretenda gobernar una nación en nombre de Dios puede liberar a ningún pueblo, al igual que las monarquías, en todas sus variantes, jamás pueden ser democráticas.
Estados Unidos, y mucho menos Israel, no pueden liberar a ningún pueblo de ningún país del mundo, sencillamente porque en su ADN lo que existe es el imperialismo, es decir, la necesidad de ocupar todos los territorios que tengan un valor estratégico para ellos. Y su fuerza no se basa en la razón, sino en su capacidad de ataque y destrucción de los demás pueblos.
El Estado español, que con Franco ya perdió su soberanía sobre las dos bases militares de los EE. UU., ahora se ve en un discóbolo, puesto que por un lado está amenazado por la fuerza ocupante de las bases de EE. UU. y, por otro, por Irán como país atacado.
No es posible, de ninguna de las maneras, que el mundo se gobierne desde un país y, además, a la fuerza. Entrar en esa diatriba y no hacerle frente es vivir en una fase de la historia secuestrados por los poderosos, que no son otros que el capitalismo.
Capitalismo que acabará más pronto que tarde. Primero porque es tremendamente competitivo y voraz en su competitividad interna y, segundo, porque no tiene soluciones para la humanidad. La solución que impone es la guerra.
En este sentido, con sus respectivos matices, podemos decir que el Gobierno español recoge con su oposición a la guerra parte de la posición de este sindicato. Si bien, claramente, la socialdemocracia está situada en el campo de defensa de la economía libre de mercado y, consecuentemente, se encuadra dentro de la defensa de los intereses de los capitalistas, si cabe con matizaciones, pero con la misma finalidad, lo que demuestra ser esclavo de su posicionamiento ideológico y, por lo tanto, de la defensa de los intereses del capital.
Los matices son evidentes. España es la novena potencia mundial en la construcción de armamento, y ello, además de pistolas y fusiles, también implica la construcción de buques de guerra y, por lo tanto, una importante producción y economía del país en economía de guerra, en lugar de fabricar tractores, maquinaria industrial, en definitiva, economía para vivir en paz.
Por eso resulta contradictorio que España diga no a la guerra y mande una fragata a Chipre, como si Chipre fuese el atacado. Las bases del ejército inglés están en Chipre y, si de allí salen aviones o misiles para bombardear Irán, este país, en su legítima defensa, tiene derecho a defenderse. Lo mismo podría ocurrir con las bases estadounidenses en España. La razón tiene un camino. España, al enviar la fragata, está en guerra contra Irán.
La ruptura y el fraccionamiento que el Partido Popular proyecta sobre la sociedad no tienen sitio respetable en la historia donde se puedan encajar. Y pone en grave riesgo nuestra economía de país y nuestra seguridad.
El Partido Popular es un productor de miseria, siempre se sitúa al lado de los ricos, a favor de las guerras, en contra de las pensiones, en contra de las prestaciones sociales, en contra de la subida de salarios, en contra de la sanidad pública, en contra de los servicios públicos municipales.
Pero lo más grave es que sus dirigentes son ridículos y su capacidad intelectual es un insulto a la inteligencia, impresentables. Tanto como todos aquellos que los votan para hacer sufrir al pueblo.
No es ninguna broma la guerra ilegal que han desatado para la estabilidad mundial.
Estos que defienden la guerra después pagan para no ir, como el propio Trump, que pagó para no ir a la guerra de Vietnam. Suponemos que esas madres de la derecha ofrecerán a sus hijos para que vayan a defender al tío Sam, a Benjamín Netanyahu. Que pongan la vida de sus hijos para defender la sinrazón y el crimen contra niños, mujeres, ancianos y hombres indefensos.
Nosotros, la clase trabajadora, somos quienes ya estamos pagando la guerra, quienes directamente sufrimos la subida de precios. Pero la economía de guerra no queda ahí. Significa un retroceso en la historia atroz. Ya están aprovechando países como Francia y Alemania para volver a la energía nuclear, porque después los residuos nos los comemos aquí, en El Cabril, entre Fuente Obejuna y Hornachuelos.
Nuestra forma de vivir será transformada porque nuestra producción irá dirigida a producir armamento de guerra. Es decir, que para que nosotros podamos trabajar y comer tiene que haber guerra.
La patronal, que está acostumbrada a no pagar impuestos y a recibir ingentes subvenciones a fondo perdido de la administración, ve una nueva oportunidad para rebajar sus impuestos. No nos equivoquemos: no los impuestos de la clase trabajadora, los impuestos del capital. Como verdaderos vampiros, la patronal CEOE se tira al cuello del Estado para chantajearlo y pedir bajada de impuestos para hacer frente a la economía de guerra.
Es por eso por lo que la clase trabajadora hemos de ser plenamente conscientes de lo que se nos viene encima, y ya vamos tarde para manifestarnos en contra del imperialismo de los yanquis y en contra de las invasiones que están practicando. Y también vamos tarde para reivindicar nuestra salida de esa organización criminal que bombardea y mata a la humanidad, que se llama OTAN, y también para que nuestro territorio y nuestra soberanía nacional no sean utilizados para el crimen: que se vayan las bases norteamericanas del territorio nacional.
No queda otra. VENCEREMOS, pero hay que luchar. O lucha o destrucción.
NO A LA GUERRA, SÍ A LA LUCHA DE CLASES.
Francisco Moro Fernández.
MILITANTE DE CTA





























Señor Moro. Algo que comentar sobre Etihad Airways y CTA?
Artículo simplón, típico del que la realidad no ha llegado a su vida y el ancla lo tiene echado en recetas infumables del pasado.
y esos comentarios que dicen que el petroleo que consumimos nosotros viene de Argelia y de Marruecos, creo que el estrecho de ormuz queda un poco lejos y mientras el gobierno haciendo caja con la gasolina y gasoleos.Para partirse de risa.
Está usted en el más lejano limbo.
Estados Unidos: Se consolidó como el primer proveedor por tercer año consecutivo, representando el 15,2% del total importado.
Brasil: Fue el segundo suministrador más importante, con una cuota del 13,6%.
México: Ocupó el tercer lugar en el ranking anual de 2025.
Nigeria: Históricamente uno de los socios más estables, se mantuvo en las primeras posiciones, llegando incluso a desbancar puntualmente a EE. UU. como primer proveedor en los datos de inicio de 2026.
Eso quisieran muchos que estemos todos en el limbo señor NH