No hay obra más extensa ni más hermosa que aquellas hechas desde el corazón. Desde un corazón humano que no piensa en el mal, sino en ese bien que será bienvenido para quien lo recibe. Una obra a veces inacabada y otras escrita en hojas en blanco, buscando siempre un nuevo aliciente que inspire vidas.
Buscar la propia existencia, defender la igualdad de oportunidades y capturar las emociones de las mujeres ha sido siempre la bandera que lleva en su persona nuestra homenajeada de hoy miércoles, nuestra amiga y vecina María Ángeles Pozuelo Casado. Una mujer que ha sabido ser tan reservada como pública en su vida; una mujer que atesora cuanto de bueno puede tener una persona: su corazón.
Ese corazón, que nunca le ha fallado, la ha llevado por los caminos que ella misma eligió, con respeto y cariño, dejando una huella imborrable en cuantos vecinos la conocen. Hoy vemos a María Ángeles Pozuelo como esa mujer de carácter germánico, pero con el temple castellano que jamás ha olvidado sus raíces ni sus orígenes.
Un rasgo admirable en personas como nuestra protagonista es que nunca ha omitido ni censurado a nadie por ninguna razón: raza, religión, condición sexual o ideología política. Siempre ha estado abierta al diálogo, al entendimiento y a ofrecer una sonrisa y buenas palabras a todo el mundo.
Hay vidas que, sin necesidad de estridencias, dejan una huella serena pero eterna. La de Mariángeles Pozuelo Casado es una de ellas: un recorrido vital que une tres ciudades, dos países, una familia, un pueblo y una pasión que ha marcado a generaciones: la cultura.
Mariángeles nació en Madrid, hija de Evaristo y Manuela, en un hogar humilde donde aprendió el valor del trabajo, la constancia y la dignidad. Su infancia cambió pronto: con solo ocho años viajó a Alemania junto a sus padres y a su hermano Alberto. Aquella niña madrileña, que apenas sabía pronunciar una palabra en alemán, descubrió muy joven que adaptarse también es una forma de valentía.
Allí creció, estudió y trabajó como procesadora de datos. Pero fue sobre todo allí donde encontró un refugio inesperado: el teatro amateur, espacio donde españoles y alemanes compartían idioma, emociones y la nostalgia de vivir lejos de la tierra. En ese ambiente creativo conoció a Juan, el hombre con quien formaría su familia.
Tras tres años de noviazgo, se casaron en Madrid y poco después nació su hija Laura. Entre trabajo, idiomas y viajes, Mariángeles siempre hallaba tiempo para ayudar como intérprete a los españoles recién llegados a Alemania. Médicos, trámites, gestiones: ella estaba allí. Su solidaridad no era un gesto, sino una forma de estar en el mundo.
En 1984 la familia regresó a España. Primero a Córdoba, donde nació su segundo hijo, Daniel. Dos años después, por motivos laborales de su marido, llegaron a Peñarroya-Pueblonuevo, el lugar que acabaría siendo su hogar definitivo.
Fue aquí donde retomó su gran vocación. Junto a un grupo de amigas fundó La Tarima Alto Guadiato, un grupo de teatro aficionado que, bajo su dirección, se convirtió en un símbolo cultural del municipio. Desde comedias a tragedias, desde dramas realistas a obras infantiles, Mariángeles llevó el nombre de Peñarroya-Pueblonuevo por escenarios de toda la provincia. Su labor no fue solo artística: fue un acto continuo de amor a la cultura, al pueblo y a la convivencia.
La Tarima se integró en la Federación de Grupos de Teatro Aficionado de Córdoba, y su trabajo, constante y silencioso, consolidó un espacio de creatividad en una comarca que necesitaba voces culturales firmes y comprometidas.
Su compromiso la llevó también a la vida pública. En las elecciones municipales de 2023, ya consolidada su trayectoria cultural y social, asumió la concejalía de Igualdad, Medio Ambiente y Memoria Democrática, aportando sensibilidad, trabajo y visión humana. Hoy continúa como concejala en la oposición, manteniendo la coherencia que la ha acompañado siempre.
En 2017 llegó un nuevo papel: el de abuela. Con el nacimiento de su nieto Vael descubrió un amor distinto, pausado y luminoso, que añadió un capítulo más a su historia familiar.
Fiel a su espíritu divulgador, participa cada mes en la Cadena SER con el programa Igualdad 360, donde continúa defendiendo causas esenciales: la igualdad, la justicia social y la cultura como motor de convivencia.
Hoy, cuando se mira la vida de Mariángeles Pozuelo Casado, se ve algo claro: no se trata solo de una mujer que ama el teatro; se trata de una mujer que ha hecho de la cultura un modo de transformar su entorno. Una mujer que construye, que une, que escucha. Una mujer que nunca ha buscado protagonismo, pero que se ha convertido, sin pretenderlo, en un referente del Alto Guadiato.
Este homenaje no celebra solo lo que ha hecho, sino lo que sigue inspirando. Hay personas que iluminan una comunidad simplemente siendo fieles a lo que creen, y Mariángeles es una de ellas.
No hay teatro más bello que el de llevar una vida ejemplar, lejos del sinsentido de sentirse el ombligo del mundo o de caer en falsos mitos. La vida de María Ángeles Pozuelo Casado es, sin duda, un camino hacia la búsqueda de un mundo feliz.
Cualquier día es bueno para impregnarse de su cultura y de su riqueza teatral, para conocer sus obras y salir con la sensación de haber comprendido la vida a través de escenas y guiones cotidianos que nos suceden a todos, ya sea en obras clásicas adaptadas o de creación propia.
“Y si quieres conocer España, vete a conocer Latinoamérica.”
Federico García Lorca
A María Ángeles Pozuelo, a través de Alemania y España, le ha dado tiempo de conocer una Latinoamérica que ha descubierto a lo largo de su vida y sus obras teatrales.
Hoy, el telón se abre para recibir con el mayor de los aplausos a una amiga y vecina cuya trayectoria ha despertado la admiración de Infoguadiato, que no ha querido dejar pasar la oportunidad de rendirle un tributo amable y novelado sobre su emotiva e interesante vida personal y profesional.
Como un centinela, tu luz brillará siempre en los corazones de los peñarriblenses.
Gracias por todo, María Ángeles.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























Muchísimas gracias por las palabras tan emotivas que me dedicáis en este artículo
Siempre agradecida a los vecinos y vecinas de Peñarroya-Pueblonuevo que me miran con buenos ojos