Desde el Partido Verde condenamos sin ambigüedades la invasión de Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, ordenados por Donald Trump. Es una agresión inaceptable que incumple las reglas básicas del derecho internacional, reglas que prohíben el uso de la fuerza y están diseñadas para evitar abusos de los países poderosos, como la apropiación de recursos ajenos bajo excusas morales.
Este ataque no es solo sobre Venezuela. Es un ataque directo al marco común del derecho internacional que nos protege a todos frente a la ley del más fuerte.
Sin embargo, la condena de la invasión no implica ninguna indulgencia hacia el régimen venezolano. Tal como hemos denunciado en otras ocasiones, actualmente en Venezuela no hay democracia desde el momento en que se ha ilegalizado la oposición real. Cuando un gobierno expulsa a partidos de la competencia política y les arrebata la posibilidad de actuar como alternativas reales, el pluralismo desaparece y la democracia deja de existir. Maduro no es un líder democrático y la ciudadanía venezolana merece solidaridad y apoyo para recuperar derechos y libertades por vías democráticas, nunca bajo una ocupación extranjera.
En España, el ecologismo político ha criticado siempre al régimen de Maduro, como también a los de Trump y Putin por la misma razón de fondo: la democracia y los derechos no se defienden destruyendo las normas que los hacen posibles. Si en Europa y el resto de democracias del mundo miramos hacia otro lado ante este abuso flagrante por parte de Donald Trump estaremos sembrando el camino para que otros estados se vean legitimados para hacer lo mismo.
Hoy más que nunca hacemos un llamamiento a la ciudadanía para defender el orden internacional, la convivencia pacífica entre los pueblos, el multilateralismo y la paz.






























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