A lomos de mi caballo solitario y famélico, contemplo una calle hambrienta, sedienta de recuperar viejas aspiraciones.
Sin rencor, pero con el cuchillo entre los dientes, aspiro a que me dejen habitar esta tierra hostil.
En un mundo de apariencias y soberanías altivas, juego a ser juez y parte de unas reglas sostenidas por el sistema, donde al poderoso acabará saliéndole el tiro por la culata, y los hombres y mujeres de bien serán elevados —como dioses— al patíbulo de este escenario sacramental que es la vida.
Mi caballo se detiene en un oasis, bálsamo de incredulidad, donde beben los presos de la libertad.
Sigamos jugando al despiste, sigamos llenando de griterío insano y falaz este panorama que enfrentamos día tras día.
Y como dijo Confucio: «Hoy es un buen día para ir a la guerra».
Aunque sea con piedras y palos, como en la obra operística La tarántula: «La tarántula es un bicho muy malo, no se mata con piedras ni palos».
Ahora mi caballo avanza hasta el borde del precipicio. No sería descabellado caer, antes de que la vida me recuerde que ya he vivido lo suficiente para contemplar tanto horror y tanto sufrimiento provocado por hombres de insanias, empeñados en destruir este mundo precioso y maravilloso, al que, demasiadas veces, maltratamos y pisoteamos.
Les invito a leer Un mundo feliz de Aldous Huxley: todo un clásico para comprender el presente y las devastadoras consecuencias que nos esperan si no cuidamos lo que tenemos.
M’EXPRESO EVOLUCIONANDO A MARCHAS FORZADAS.
¿Y tú, te expresas?
¿Qué esperas para leer esta nueva cápsula emocional en exclusiva para los lectores y lectoras de Infoguadiato?
Sergio Delgado Cintas




























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