Dicen los expertos científicos, sobre todo los eruditos en física y en el origen de la vida, que el movimiento se demuestra andando. Y en ese pleno movimiento, tanto físico como mental, y en ese pleno conocimiento de la causa y efecto del desarrollo de las empresas, se encuentra nuestro homenajeado de hoy miércoles: nuestro vecino y queridísimo amigo Francisco Javier Márquez Pérez.
Toda una vida en formación y en constante evolución del tejido empresarial y económico de nuestro municipio y comarca. El auténtico valedor para que un joven emprendedor y su idea de empresa puedan ponerse en marcha con todas las líneas de financiación disponibles al alcance de los emprendedores. Un largo recorrido y carrera de fondo que se ha unido y ligado a nuestro pueblo desde pequeño, captando información y visualizando la situación pasada y presente de nuestra localidad, poniendo el énfasis en un futuro fructífero para las generaciones de jóvenes emprendedores venideras.
Un hombre sencillo, de trato amable y con el rigor de alguien que posee una calidad humana inconmensurable y que a la vida la trata bien. Consume esa energía y electricidad sin estridencias, sin alardeos de que es un maestro y un líder en su ámbito. Pero fuera de su trabajo, es tan humanamente sobrada su labor social, cultural y deportiva, que le hacen valedor de que, aparte de ser un gran deportista y gestor deportivo, es una persona admirable. A sus amigos de Infoguadiato no se les ha pasado por alto poner sus ojos en su persona.
En Córdoba, un 11 de junio de 1974, nació Francisco Javier Márquez, hijo de Francisco Márquez y Carmen Pérez, ambos de Fuente Obejuna, y hermano de Carmen María. Lo que nadie podía imaginar entonces es que aquel niño inquieto y risueño convertiría el movimiento —en todas sus formas— en el hilo conductor de su vida. Años más tarde llegarían Lola, su compañera, y Rocío, su hija, hoy una joven de 13 años que recoge la sensibilidad y la energía de su padre.
Su infancia transcurrió en la plazoleta Jorge Carrión, junto a la fábrica de harina, un rincón donde los partidos improvisados, los balonazos contra las paredes y los gritos de los niños marcaban el ritmo de las tardes. Estudió en el colegio Alfredo Gil y, allí, casi sin darse cuenta, descubrió que el deporte no era solo pasión: era identidad. Fútbol, tenis, pádel, ciclismo, natación… cualquier disciplina encontraba en él un competidor natural.
El fútbol, sin embargo, fue siempre su eje. Jugaba en el colegio, en la plazoleta, donde hiciera falta, y pronto se incorporó a la cantera del Peñarroya Club de Fútbol. Mientras crecía como deportista, también crecía como estudiante. Tras completar su etapa escolar, marchó a Córdoba para estudiar Administración y Dirección de Empresas, finalizando después la Licenciatura en Investigación y Técnicas de Mercado (ETEA). Ni los exámenes ni los trabajos pudieron apartarlo del balón: siguió jugando, ya como adulto, en el primer equipo de Peñarroya, en el Recreativo Belmezano e incluso en el Espeleño C.F.
La vida, como el deporte, exige saltos. Terminados sus estudios, viajó a Inglaterra para perfeccionar el inglés y dedicarse a trabajos sociales que le aportaron una mirada más amplia y crítica. Al volver, se incorporó como Coordinador del Programa Europeo EQUAL en la Mancomunidad del Valle del Guadiato, dando el primer paso en una carrera profesional orientada al desarrollo local y al progreso colectivo.
En 2004 fue nombrado director de la Escuela de Empresas de Peñarroya-Pueblonuevo, dependiente de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empleo. Ya entonces empezaba a ser evidente lo que después sería indiscutible: Francisco Javier entendía el territorio, conocía a su gente y sabía cómo acompañar ideas, proyectos y sueños.
Desde 2009 y hasta hoy trabaja como técnico en el CADE de Peñarroya-Pueblonuevo (Andalucía Emprende). Cada día asesora a emprendedores, respalda a empresas, impulsa iniciativas y teje oportunidades. Su labor es discreta, constante y eficaz: exactamente como él.
Pero su vida no se explica solo en oficinas ni en proyectos. Su brújula siempre señala al deporte. Participa en infinidad de carreras y triatlones por toda España; algunas pruebas se han convertido en citas innegociables: la popular de Peñarroya-Pueblonuevo, la Rompepiernas de Belmez, la carrera de Fuente Obejuna… Cada dorsal es una historia, un esfuerzo, una victoria personal.
Este año aspira a un hito simbólico: culminar en San Sebastián su décima maratón, una marca reservada a los que viven el deporte con convicción y disciplina.
Estaremos de acuerdo que la vida de Francisco Javier Márquez es inmaculada y para enmarcarla. Una vida llena de esfuerzo y sacrificio que ha antepuesto siempre el interés colectivo por el individual. Aun siendo siempre entre comillas competitivo, alude un compañerismo fuera de lo común. Un verdadero artífice hacia al éxito desde la base, con una humildad y perseverancia que le ha hecho alcanzar los objetivos que ha cosechado a lo largo de su vida.
Nunca olvidaremos a persona como Francisco Javier Márquez, porque son tantas las veces que nos ha llamado para poner enfoque en todos los programas sobre el emprendimiento y financiación de las empresas a través del CADE, que le estaremos siempre agradecidos de darnos a conocer todo lo que aporta su centro a nuestro pueblo y comarca, que no habrá diezmo para tributarle todos esos conocimientos que les llegan a todos los empresarios y empresarias del pueblo y de la comarca.
Dejamos impronta para finalizar la frase de la reconocida emprendedora americana Marie Forleo para calificar la labor de Francisco Javier Márquez durante todos estos años en el CADE. Dice lo siguiente:
“La clave del éxito es empezar antes de estar listo”.
Antes de estar listo, ya Francisco Javier Márquez ya emprendería ese camino al éxito que tanto se ha ganado con su calidad humana y formación académica.
Todo lo bueno que has conseguido ha sido fruto de tu esfuerzo y dedicación.
No olvides que aquí tienes a unos amigos que admiran tu trabajo.
Te queremos mucho.
Te lo mereces, Márquez.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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