Hablamos con Julia, creadora de Hilo y Pincel, un proyecto artesanal que une costura, pintura y amor por los animales, con un marcado compromiso solidario.
—¿Cómo surgió la idea de crear tu propia marca?
Hace mucho tiempo, podría decir que hace unos diez años. Siempre me atrajo el mundo del arte y lo creativo: la pintura, las manualidades… pero no terminaba de decidirme por una especialidad concreta hasta que llegó la costura. Empecé haciendo modificaciones de prendas y, con la pandemia, comencé a crear accesorios en familia. Así fui forjando mi estilo, mezclando la costura con mi amor por los animales y la pintura. De ahí nació Hilo y Pincel.
—Siendo esposa, madre y emprendedora, ¿cómo te organizas en el día a día?
Como puedo (risas). La autodisciplina es complicada, y más con una niña pequeña, pero nos vamos adaptando.
—Tu trabajo transmite mucha inspiración. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Depende. Si trabajo por encargo tengo que amoldarme: si me piden, por ejemplo, a Maléfica, toca sumergirse en el ordenador para empaparme de ideas. Si es por inspiración, me dejo llevar.
Después paso al dibujo, solo boceto, calco y luego a la costura. En el tema de los colores ya no hay margen de error.
—¿Cómo comercializas tus creaciones?
Principalmente a través de redes sociales y el boca a boca. En Instagram estoy como @dehiloypincel y en TikTok como De Hilo y Pincel.
—Hilo y Pincel tiene una parte solidaria muy importante ligada a La Huella de Dasha.
Sí, soy miembro de la asociación La Huella de Dasha, que preside María Eugenia Hernández. Somos cuatro personas en el voluntariado, aunque María es la que lo da todo. Los animales agradecen cualquier ayuda, por mínima que sea. Yo tengo tres mascotas (risas).
—¿Crees que como sociedad hacemos poco por los animales?
Por supuesto. Yo recaudo con mis creaciones lo justo para cubrir materiales; el resto va para ellos. Hay mascotas que son los reyes de su casa, y eso me alegra, pero en general creo que el mundo debería respetarlos mucho más. A veces me apena ver perros paseando solos, jugando con el tráfico… hay que evolucionar en ese aspecto, aunque ya he tenido más de un problema por vestirme de “justiciera”.
—¿Te planteas hacer alguna presentación pública, como en el mercado medieval o el Día de la Mujer Trabajadora?
Me encantaría. Me informaré para poder mostrar mi artesanía.
—Recomiéndanos la adopción.
Adoptar salva dos vidas: la del animal que adoptas y la del que deja su sitio para el que lo necesita.
—Cuenta con tu periódico. Te deseamos mucha suerte. Por cierto, ¿cómo se llaman tus mascotas?
Muchas gracias. Se llaman Laica, Florita y Pancho.
Como decía Picasso, que la inspiración te pille trabajando.
José Manuel Hierro





























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