Hay personas que nacen en un lugar y terminan perteneciendo a otro. José Joaquín Rodríguez Puelles nació en Medina Sidonia (Cádiz), el 20 de noviembre de 1941, pero hace tiempo que decidió —por convicción— que su sitio estaba en Peñarroya-Pueblonuevo. Y son esas decisiones las que terminan definiendo una vida.
Llegó al pueblo en un momento clave. Había estudiado Derecho y preparaba oposiciones exigentes, de las que marcan una carrera: notaría. El camino parecía trazado, pero no cerrado. Su suegro, con la mirada puesta en el futuro de la empresa familiar, vio en él a alguien preparado, serio y con capacidad para asumir una responsabilidad mayor.
No fue una decisión menor. Dejar unas oposiciones de ese nivel no se hace a la ligera. Supuso cambiar un rumbo seguro por otro más incierto, pero también más cercano, más humano. José Joaquín apostó por la familia y por un proyecto que terminaría siendo también suyo: Cafés Mis Nietos.
En esos años hay recuerdos que forman parte de su historia personal: realizó el servicio militar en Cerro Muriano, etapa en la que aprovechaba siempre que podía para venir a Peñarroya a ver a su novia, Pilar.
Y en ese proceso ocurrió algo importante: Peñarroya-Pueblonuevo dejó de ser un destino para convertirse en hogar. No solo por su esposa, Pilar Herrera León —con quien contrajo matrimonio el 20 de junio de 1968 en el Sagrario de la Mezquita-Catedral de Córdoba, oficiado por don Miguel Castillejo—, sino también por la acogida de un pueblo que le hizo sentirse uno más desde el primer momento.
Hoy, hablar de José Joaquín es hablar de una persona profundamente querida. Buen hijo, buen padre, buen hermano, amable, servicial y con muchos amigos, ha construido una vida basada en la cercanía y el trato humano.
Hay un eje que atraviesa toda su historia y que no ha cambiado con los años: su relación con Pilar. Siguen profundamente unidos, con una complicidad que el tiempo no ha desgastado, sino que ha reforzado. No es algo que se diga, es algo que se percibe.
A esa vida se han ido sumando sus hijas, Piluca y Clara, y más tarde sus nietos, Andrés y Pilar, que ocupan un lugar central en su día a día. Porque si algo ha guiado sus decisiones, no ha sido el brillo externo, sino lo que permanece.
Su trayectoria profesional, como procurador y como director gerente de Cafés Mis Nietos, habla de responsabilidad. Pero su implicación en asociaciones como Cáritas, Cruz Roja o Manos Unidas refleja un compromiso constante con los demás.
Quienes le conocen no destacan grandes discursos, sino su manera de estar: constante, discreta y siempre dispuesto a ayudar. Sin ruido, pero sin fallar.
En su día a día también hay espacio para lo sencillo: pasear por el pueblo, conversar con los amigos, disfrutar sin prisa. También encuentra su lugar en la caza, en el coto “Los Claveles”, como una forma más de compartir momentos con sus muchas amistades.
Este homenaje no reconoce solo una trayectoria ni una lista de méritos. Reconoce algo más difícil de definir: la coherencia de una vida vivida con sentido y la capacidad de mantenerse fiel a las decisiones que realmente importan.
Porque la historia de Peñarroya-Pueblonuevo no se entiende sin Cafés Mis Nietos, ni sin las conversaciones compartidas alrededor de una taza de café.
Gracias por todo, José Joaquín.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























Un emblema de Peñarroya Pueblonuevo: El café Mis nietos.
Me encanta!
Después de 52 años de nuestra gran amistad, doy fé. Así es nuestro amigo José Joaquín. Nada más que añadir. Enhorabuena por tan merecido homenaje!!! 👏👏👏