Conocemos numerosos casos, tanto televisivos como de nuestra sociedad, que han sufrido lo que comúnmente se denomina el “síndrome del juguete roto”.
Hombres y mujeres del mundo del famoseo que en su día ocuparon portadas de revistas y espacios destacados en la pequeña pantalla. Hoy, algunos de ellos aparecen en un estado lamentable de abandono, exclusión social y vidas malogradas.
Como dice una canción de Leiva: “Nada queda, nada prevalece”. Y en esa tesitura quedan quienes fueron utilizados como meros “juguetes rotos” por los grandes organigramas de las cadenas de televisión, que entre codazos buscaban ese jugoso share que se traduce en millones de euros.
Dinero fácil que fluye en los parqués bursátiles, alimentando la ambición de quienes están dispuestos a exprimir hasta la última gota de esas figuras mediáticas caídas en desgracia.
La televisión actual, cada vez más en decadencia, cede terreno frente a las plataformas de streaming, que ofrecen al espectador una calidad y cercanía diferente, con catálogos de series, películas y documentales que buscan divulgar cultura y conocimiento. Todo lo contrario del famoseo vacío que convirtió en marionetas a tantos personajes, hoy convertidos en “juguetes rotos”, que añoran su vida anónima y feliz antes de saltar al candelero.
JUGUETES ROTOS
Motívate con aquellos “juguetes rotos” que un día fueron felices, como los de Toy Story.
Y tú, ¿te motivas?
Una serie de artículos emocionales para hacer reflexionar y remover conciencias.
MOTIVA-TÉ con Infoguadiato
Sergio Delgado Cintas





























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