Quienes convivimos con animales sabemos que una urgencia veterinaria no entiende de horarios, fines de semana ni festivos. Un accidente, una intoxicación o una enfermedad repentina pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en cuestión de minutos. Sin embargo, los vecinos de Peñarroya-Pueblonuevo nos encontramos en una situación que resulta tan preocupante como injusta: nuestro municipio, a pesar de contar con numerosas clínicas veterinarias, carece de un servicio de urgencias que garantice la asistencia cuando más se necesita.
Esta realidad obliga a numerosos propietarios de animales a desplazarse a localidades como Espiel o incluso Córdoba. En una emergencia, esos kilómetros adicionales pueden resultar decisivos ya que el tiempo no es un simple inconveniente logístico; es un factor determinante que puede suponer la supervivencia o la pérdida de nuestro compañero, pero este no es un caso aislado. Son muchos los vecinos cuyos animales han sufrido atropellados, intoxicaciones, partos complicados o enfermedades repentinas para las que no existe una respuesta inmediata en nuestro municipio.
No se trata de señalar ni de culpabilizar a los profesionales veterinarios, cuya labor es imprescindible y merece todo el reconocimiento. La cuestión es otra: una población como Peñarroya-Pueblonuevo y toda su comarca no pueden quedar desprotegidas ante una urgencia veterinaria, es necesario que las administraciones competentes, los colegios profesionales y los propios profesionales del sector trabajen conjuntamente para encontrar una solución que garantice una atención mínima de urgencias.
Cada día son más los hogares que consideran a sus animales miembros de la familia, cuando una persona ve sufrir a su perro, gato u otro animal siente la misma angustia que ante cualquier otro ser querido. Nadie debería verse obligado a recorrer decenas de kilómetros con su mascota sufriendo, sin saber si llegará a tiempo o si encontrará un profesional disponible.
La sociedad ha avanzado en sensibilidad hacia el bienestar animal, y nuestras instituciones también deben hacerlo. No podemos permitir que el código postal determine las posibilidades de supervivencia de un animal en una situación crítica.
Los vecinos de Peñarroya-Pueblonuevo no pedimos un privilegio, pedimos algo tan básico como la tranquilidad de saber que, cuando una vida dependa de unos minutos, existirá un servicio capaz de responder porque detrás de cada urgencia veterinaria no hay solo un animal que sufre; hay una familia que vive momentos de auténtica desesperación.
Alba Morales Mesa






























Que haya guardias veterinarias y punto.