En este manicomio sin luz, en la oscuridad perdida,
unas voces se escuchan entre la muchedumbre de gentes sedientas
por cruzar la plaza de los obedientes, donde causa furor la ira y la desesperación,
pasando de repente del calor al frío en la ciudad de los locos.
Nada tiene valor ni tampoco precio, si están bonitas las calles llenas de locos y locas enamorados de las mentes más privilegiadas.
Llevan grabada a fuego la palabra lealtad.
Todo gira y se mueve a través de las amistades más peligrosas,
pero acaban desembocando en un placer llamado éxtasis.
Las normas son claras en esta ciudad:
nadie hay cuerdo,
sino locos de atar.
Así que, si quieres habitar en la ciudad de los locos, tienes que ser un ser con la mente tarada, aunque a veces las penas te ahoguen.
Ya lo sabes: si estás loco o loca,
estarás dispuesto a vivir en esta ciudad,
aunque no esté hecha para vivir tú y yo,
porque no estaremos dispuestos a vivir esta aventura de besar nuestras bocas en la ciudad de los locos… y las locas.
LA CIUDAD DE LOS LOCOS
Motívate con la más pura poesía de un habitante más de la ciudad de los locos.
¿Y tú, estás motivado o motivada?
¿Te encuentras motivado o motivada?
Motívate con estos artículos sobre reflexiones y pensamientos emocionales para los lectores y lectoras de Infoguadiato.
Sergio Delgado Cintas





























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