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Ayer, 21 de junio, el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo inauguró la temporada de verano con la apertura de la piscina municipal, ofreciendo entrada gratuita como gesto de bienvenida a los vecinos. Sin embargo, más allá del discurso oficial sobre «disfrute, salud y convivencia», la realidad de las instalaciones dejó en evidencia una gestión cuestionable.
Uno de los principales problemas fue el estado del césped, que tras una renovación reciente, se convirtió en un barrizal debido a las últimas lluvias durante los meses de marzo y abril. Resulta difícil entender cómo no se anticipó este problema, siendo las precipitaciones un fenómeno habitual en esas fechas. Las imágenes comparativas entre el año pasado y este muestran un claro deterioro, lo que hace pensar si la obra se hizo con la suficiente planificación o simplemente se aceleró para cumplir con la fecha de apertura.
Además, aunque la jornada gratuita pudo parecer un detalle hacia los ciudadanos, es algo normal desde hace años. Abrir las instalaciones en esas condiciones plantea dudas sobre si primó más el simbolismo que la utilidad real. Los vecinos que acudieron se encontraron con zonas delimitadas, césped demasiado alto y gran cantidad de hojas secas sin recoger, lo que no solo afecta a la comodidad, sino incluso a la seguridad, con riesgo de caídas.
Llama la atención que desde el Ayuntamiento se animara a disfrutar del espacio sin informar previamente de estos inconvenientes. Una gestión más transparente habría sido advertir del estado del césped o, incluso, retrasar la apertura hasta solucionar el problema. En cambio, se optó por seguir adelante, dando la impresión de que importaba más el acto público que el bienestar de quienes usan la piscina.
En definitiva, aunque la iniciativa de abrir gratuitamente la piscina es positiva, la ejecución dejó mucho que desear. Los ciudadanos no necesitan gestos aislados, sino instalaciones bien mantenidas y una administración que anticipe los problemas en lugar de ignorarlos. Si el equipo de gobierno quiere demostrar que prioriza el servicio público, debería revisar su forma de planificar y comunicar, asegurándose de que este tipo de situaciones no se repitan.





























Visité ese día la piscina y para mí fue una grata sorpresa. Las instalaciones están muy bien, el césped para nosotros no fue ningún problema y un bonito detalle que fuera gratis estábamos de visita en el pueblo y no nos lo esperábamos. Lo que me parece lamentable es que hubiera muchos jóvenes y algunos adultos fumando porros de forma descarada, en presencia de menores en un lugar público delante de los trabajadores de la piscina y no pase nada. Eso y la suciedad que estaban dejando algunas familias tirado en el suelo, bolsas, latas, papeles…
De nada sirve que el equipo de gobierno se gaste una pasta en semillas y demás si después los trabajadores responsables no hacen su trabajo y boicotean el sembrado del cesped. Pensando que el daño se lo hacen a los políticos, pero el daño se lo hacen a su pueblo. Que asco de palmeros