No me imagino una Peñarroya-Pueblonuevo en un futuro sin ninguna tienda de barrio, esa tienda tradicional que suele socorrerte a la hora de las comidas o que simplemente resuelve un problema culinario en esos fines de semana interminables.
Nos quedan muy poquitos comerciantes en nuestros municipios. Muchos están a punto de jubilarse y otros ya han tomado ese “retiro” donde pasar la última etapa de sus vidas.
Tampoco concebimos la historia comercial de Peñarroya-Pueblonuevo sin recordar que existió un matrimonio que es patrimonio de nuestro pueblo: Juan Jurado y Rosa Cerrato. Durante muchos años dieron servicio en el comercio de ultramarinos de la calle Córdoba, donde era habitual verlos trabajar a destajo.
Juan y Rosa trajeron al mundo a cuatro hijos: Domingo, José, Juan y Rosa.
El primero de ellos es nuestro homenajeado de hoy: Domingo Jurado Cerrato.
Desde muy joven supo que su profesión estaba escrita desde el vientre de su madre. A Domingo no se le puede encasillar en otra vocación que no sea la de comerciante, del mismo modo que no asociaríamos a Beethoven sin la música, a Einstein sin la ciencia o a Borges sin la literatura.
En la Plaza Blas Infante levantó su fortín donde aseguraría el mañana. Una vida llena de obras y de milagros al más puro estilo mesiánico. No pasó por el desierto de Jesucristo ni por las siete plagas, pero sí obró en abrir las aguas a su paso como Moisés: no para liberar a los israelitas de los egipcios, sino para ahuyentar los malos presagios y atraer a los numerosos clientes que cada día pasaban por su tienda. Hoy ese lugar continúa vivo con su nuevo inquilino, Oliver, siempre bajo la protección de los “Ojos de Júpiter” para mantener los pies en la tierra.
Se casó con la extremeña Isabel Calero, con la cual culminó la mayor y más bella obra de Dios: sus dos hijos, María del Ara y Samuel. A ambos los educaron en el sacrificio y en el trabajo duro para conseguir sus objetivos. Y esos logros no se hubieran alcanzado sin el tesón y las horas infinitas de esfuerzo de sus padres.
El 31 de julio del año pasado, Domingo puso fin a una exitosa etapa comercial y personal. Nunca otro comerciante será recordado por sus buenas acciones y por el trato cercano, no solo hacia sus clientes, sino hacia todo su pueblo.
Ha sido toda una fortuna haber conocido al hombre más respetuoso y servicial de nuestra localidad. No siempre se tiene la suerte de trabajar en un oficio que te gusta y, si además eres el propietario, mucho mejor. Así lo vivió Domingo, al que desde Infoguadiato siempre hemos admirado.
Hombre pacifista, nunca entró en conflictos y, cuando alguna vez se topó con el peligro, supo mediar y quitar hierro al asunto.
Domingo Jurado Cerrato es digno de pasar también por esta sección. Ha tenido una trayectoria profesional y personal plena. Supo vivir la vida a su manera, con ese “Peace and Love” que resume el karma esencial al que todos deberíamos acudir cuando la cólera nos invada.
No me queda más que quitarme el sombrero ante todo un caballero. Un hombre que supo distinguir lo que está bien de lo que está mal.
Por eso, le damos las gracias por haber sido y seguir siendo historia viva de nuestro pueblo, y por convertirse en mito y leyenda. Para poder contarles a nuestros nietos: “En Peñarroya-Pueblonuevo existió un hombre que pasará a ser eterno como Jesucristo”.
Ese hombre es: Domingo Jurado Cerrato.
Queremos agradecerte, a través de este artículo novelado, el tributo que tanto te mereces.
Infoguadiato, contando cada día un trocito de nuestra historia a través de sus vecinos y vecinas, como Domingo Jurado Cerrato, que han desarrollado toda su vida en este pueblo tan querido y tan amado.





























0 comentarios