Cuando este artículo se lea, estaremos inmersos en la Semana Santa de 2026. A este “escribidor” le gusta la Semana Santa y tanto es así que continúo siendo cofrade de la Real Cofradía de Cristo Crucificado de Belmez, de la que fui algo más que un directivo durante muchos, muchos años.
Pues bien, hecha la presentación entramos en materia. Nosotros los católicos, recordamos todas las primaveras la Pasión y la Crucifixión de Cristo por medio de la Semana Santa, que nos trasmite el ministerio de la Salvación, piedra angular de todo el edificio de nuestra fe y su manifestación más popular son las procesiones.
Para otros, su significado es distinto que puede ser: contemplar la belleza de las imágenes y de los Pasos, arte barroco que les impresiona y calles llenas de gente, donde se mezclan la devoción y la curiosidad. Solo aquí se puede dar estas circunstancias. En España 28 celebraciones de Semana Santa están declaradas de interés turístico.
La Semana Santa de España es fe, tradición y cultura y es única en el mundo y, con respecto a Andalucía, algunos han querido menospreciarla alegando que tiene más de fiesta que de religioso. Yo digo que no saben o no quieren comprendernos, porque para opinar de algo tan importante es necesario estar aquí y apreciar que los sentimientos afloran sinceros, es escuchar una saeta que arranca los olés, oír unas palmas, ver brotar unas lágrimas y cómo surge el piropo. Es la forma que tiene el pueblo andaluz de manifestar su fe.
Hay quien vive la Semana Santa con religiosidad y para otros, solo son unos días de fiesta. Para muchos españoles la Semana Santa no es sólo unas divertidas vacaciones, es algo de mucha más importancia. Las procesiones de Semana Santa no van a menos sino a más, cada año el número de visitantes es superado y en ello tienen mucho que ver las hermandades y cofradías por el esfuerzo en mejorar. Cuando por culpa del tiempo hay que suspender, cunde el desánimo, surge el llanto y la frustración, porque todo lo trabajado, gastado y ensayado no ha servido. Que no salga la procesión, por mucho que se razone, no es nada fácil asimilar. La Semana Santa se celebra en primavera y esta estación es demasiado inestable.
En el mes de mayo del pasado año, se celebró en Roma el Jubileo Mundial de las Cofradías. Hasta allí viajaron dos Imágenes de Andalucía: el Cristo de la Expiración de Sevilla, también conocido por “el Cachorro de Triana” y la Virgen de la Esperanza de Málaga. Fue un gran acontecimiento. Ver estas Imágenes, en procesión por la “ciudad eterna”, ha quedado grabado en el recuerdo a millones de personas, lo que viene a confirmar la gran importancia de las procesiones y con ello reconocer el grandioso esfuerzo de costaleros/ras y el trabajo cofrade.
Recientemente he visto la película “Los Domingos” y me ha gustado. Entre otras cosas, el guion es muy bueno (premio Goya), trata del derecho de una persona a tomar un camino moral estando completamente convencida de que este es su destino. Leo con asombro que “creer está de moda” y, en relación a un personaje de la película, llego a la conclusión que no creer es ser más coherente, porque si lo que se busca es solamente una postura, que no tiene otra razón que la de la moda, lo que es a mí, no me sirve. Hace años un buen sacerdote me decía que existen bastantes argumentos para creer, pero que, sobre todo, la esencia del cristianismo se basa en artículo de fe. Los andaluces lo venimos demostrando por medio de la devoción a la Virgen, en cualquiera de sus advocaciones marianas. Con esta base y el respeto a Dios, aunque no seas un verdadero creyente, todo es posible.
Laureano Gil Sánchez.





























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