Flor Franco
La llegada de la Feria de Abril (que se celebrará del 21 al 26 de abril) supone la eclosión de los volantes y el albero en el Real de Sevilla, y en el resto de Andalucía marca el inicio de una intensa temporada cultural durante la primavera. Este mes trasciende para convertirse en un escaparate de identidad musical contemporánea, donde la tradición del folclore convive con las giras más esperadas del panorama nacional. La oferta cultural se presenta como mapa emocional que conecta ciudades y memorias a través de acordes que han definido a varias generaciones, y funciona también como la antesala de un verano cargado de grandes carteles.
Entre el popurrí de conciertos próximos, hay tres citas que condensan especialmente ese espíritu: la consolidación de un rock que traspasa fronteras, la reivindicación de una voz en solitario y el regreso de un mito generacional.
La primera de ellas nos acerca el 10 de abril a Los Califas, donde Fito y Fitipaldis harán vibrar la plaza con su inconfundible rock de autor. Personalmente, me quedo con esta versión del recinto: una donde no se tiñe de tragedia, sino que late con música. Hablar de Fito siempre me lleva a un recuerdo que confirma hasta qué punto su música atraviesa lugares y acentos. Hace unos años, mientras cruzaba el Cono Sur de América con un grupo de amigos, un chófer de autobús —hombre cuya simpatía rivalizaba con su potente voz— convirtió el trayecto en una pequeña gira improvisada: durante media hora sonó buena parte de la discografía de Fito y Fitipaldis, mientras él cantaba a pleno pulmón y repartía los buenos días más cordiales a cada pasajero que subía. Resultaba fascinante observar cómo, a miles de kilómetros de su origen bilbaíno, aquellas letras sobre la soledad y el destino eran coreadas con una pasión universal.
Si la música de Fito es un puente que cruza el océano, el concierto de Leire Martínez en la Sala Pandora de Sevilla (18 de abril) invita a recorrer el camino inverso: el que se adentra en la intimidad de un renacimiento personal. Tras la tormenta mediática que supuso su salida de La Oreja de Van Gogh, estas primeras actuaciones en solitario suenan a declaración de intenciones. La expectativa viene de poder presenciar cómo la artista se apropia de un nuevo espacio sobre el escenario, dejando atrás el ser “la cantante de…” para reivindicar su propio nombre.
Y si hay un regreso que concentra la memoria colectiva de toda una generación, ese es el de El Último de la Fila. El 25 de abril, Fuengirola acoge la esperada reunión de Manolo García y Quimi Portet, y la recuperación de una época que ya no existe. Sus canciones actúan como cápsulas del tiempo que nos devuelven a una España de metáforas oníricas y guitarras con sabor a Mediterráneo.
Así se dibuja abril en Andalucía: entre casetas que reavivan la tradición, acordes que evocan lo que fuimos y escenarios donde los nuevos nombres reclaman su espacio. Una agenda cultural que este mes tiene algo para todos los públicos y todas las memorias.





























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