El papel del maestro o maestra va más allá de impartir conocimientos: es ser guía y facilitador del aprendizaje, adaptando la enseñanza a las necesidades individuales de los alumnos, creando un ambiente motivador y seguro, y desarrollando en ellos habilidades críticas como el pensamiento, la curiosidad, la empatía y la responsabilidad cívica. Además, el docente debe ser un modelo a seguir, fomentando el desarrollo integral de sus estudiantes y preparándolos para ser ciudadanos activos y éticos.
En un pueblo gallego, un niño de ocho años, Moncho, se incorpora a la escuela tras una larga enfermedad. Allí forja un fuerte lazo con su maestro, que le muestra la belleza de la naturaleza. Pero cuando el 18 de julio estalla la guerra, esa relación se ve truncada por las desavenencias políticas del profesor, republicano en una Guerra Civil Española todavía hoy incomprendida en democracia. La película La Lengua de las Mariposas refleja con nitidez el papel del maestro escuela, que transmite valores fundamentales: la tolerancia, el respeto a las ideologías y creencias, la educación para la convivencia y, sobre todo, el reconocimiento a la figura del maestro y de los progenitores. El filme subraya que, incluso en tiempos de guerra, lo que permanece es la palabra, la belleza de la naturaleza y las buenas conductas del ser humano.
Dada esta introducción, este miércoles corresponde rendir homenaje a Lola Cerrillo, maestra escuela de EGB y Primaria, que desarrolló la mayor parte de su trayectoria en el CEIP Bilingüe Eladio León, en Peñarroya. Fue la profesora que mejor supo encarnar su papel: en las edades tempranas hacía de la memoria un juego con la tabla de multiplicar y convertía las lecciones en experiencias amenas para niños y niñas de siete u ocho años.
No cabe duda de que “Doña Lola” significó mucho para generaciones que soñaban con ejercer sus profesiones favoritas. Muchos lo lograron, otros no tanto, pero todos alcanzaron una titulación aún más valiosa: la de ser buenas personas. Porque, como señalamos al principio, los profesores son la pieza fundamental en esa cadena que forja la ética y la moral necesarias para afrontar la vida.
Mujer familiar, casada con Javier Tejedor, compartió con él más de treinta años de vida en común hasta su dolorosa pérdida. De ese matrimonio nacieron tres hijos ejemplares, hoy orgullo de Lola, y sus nietos son las notas musicales que alegran cada uno de sus días.
Se mantiene activa y en forma: disciplinada, ordenada y con una energía admirable para seguir tejiendo sueños. A pesar de llevar más de un lustro jubilada, continúa formándose.
Es importante destacar también su papel como mujer en la enseñanza. Liberal e independiente, se fue forjando un camino hace casi cuarenta años, cuando la figura femenina aún estaba más relegada en el profesorado. Hoy, sin embargo, son más las mujeres docentes que los hombres. Y en áreas como la ciencia, la tecnología y la innovación, la presencia femenina crece sin parar, incluso superando en número a los hombres.
Por tanto, no se trata de un asunto menor: reconocer la figura de Lola Cerrillo es ensalzar su aportación y agradecerle formar parte de la historia viva de Peñarroya Pueblonuevo.
Desde Infoguadiato queremos dar visibilidad a quienes, como Lola, han dejado huella en la vida profesional y personal de nuestro pueblo. No importa la edad, porque todos han contribuido a hacer de Peñarroya Pueblonuevo una localidad grande, libre, próspera y llena de oportunidades, un lugar para quedarse por siempre.
Te queremos mucho, Lola.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas





























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