Salimos de noche por el pueblo en busca de nuestra identidad, de nuestras raíces. Nos cuesta ser el centro de atención, pero sabemos que es la antesala de algo extraordinario. Imaginamos que vamos a sorprender a nuestros seguidores, que algo mágico va a mezclarse con nuestros dones para acercar la cultura a quien quiera descubrirla.
En ese camino entre el placer y la enseñanza se encuentra nuestro homenajeado de hoy, Luciano Carrasco Rojas: hacedor y sabedor de todos los entresijos de nuestra constelación en plena naturaleza, y amante del flamenco, cuyos palos aprendió en casa, escuchando cintas de casete en aquellas noches largas y calurosas en el patio familiar.
Quienes lo conocemos sabemos que Luciano tiene un corazón compartido con los demás, con su familia y sus amigos. Nadie habla mal de él, y por algo será. De sus padres, José Carrasco y Mari Rojas, aprendió a estar en todos los sitios con respeto y a comportarse como un señor. Ese ejemplo lo grabó a fuego y, como hijo mayor, se lo transmitió a sus hermanos Juan Pedro, María José y Ana Belén, todos ellos personas ejemplares.
Estudió Empresariales en Jaén, donde dejó huella por su bondad, fidelidad y lealtad, conservando aún grandes amistades. Estratega y cabeza pensante, sabe repartir responsabilidades y delegar si el objetivo lo requiere, siempre con el apoyo de su otra mitad, Minerva Solana, su compañera de fatigas y refugio en los días difíciles.
Trabajador incansable, Luciano hace todo desde la honestidad. En su breve paso por la política demostró que su única sigla era su pueblo. Se marchó con la cabeza alta y con amigos dentro y fuera de su partido. Supo que había vida después de la política y fundó junto a Minerva la empresa turística y cultural Entre Minas y Estrellas, pionera en muchas actividades que han puesto a nuestra comarca en el mapa, acercando el cosmos desde una perspectiva didáctica, pedagógica y bien estructurada.
Ferviente aficionado al flamenco, impulsó la recuperación del Certamen del Cante de las Minas, al que sumó también el baile. Fue concejal de Cultura, cargo difícil pero enriquecedor, y más tarde continuó su camino como empresario y corredor de seguros, siempre con la mirada puesta en el bienestar de sus vecinos.
Luciano también fue músico: formó parte de la Banda de Tambores y Cornetas de la Amargura, con la que recorrió pueblos y ciudades, llevando su pasión por la música más allá de nuestro municipio. Esa entrega a las tradiciones ha marcado su vida.
Desde hace tres temporadas comparte en la radio local, junto a su amigo de toda la vida J.J. Caballero, su conocimiento sobre el flamenco. Cada mes nos acerca a sus modalidades y a los cantaores que lo inspiran, difundiendo un arte que pocos entienden tan bien como él.
Sus amigos son su mayor tesoro. Todos saben que pueden contar con él en las buenas y en las malas. Como buen aficionado del Athletic de Bilbao, nunca se rinde, aunque la vida le haya golpeado con pérdidas irreparables, como la de su padre José, su estrella más brillante en la Vía Láctea.
Luciano sabe que la vida hay que disfrutarla al máximo y que el tiempo todo lo cura. Ya no firmará su rendición, porque su fe y sus buenas acciones son el mejor remedio para seguir adelante.
Seguro que este humilde tributo le habrá hecho especial ilusión, porque nace del cariño sincero de quienes lo apreciamos. Con él queremos agradecerle, en nombre de todos sus amigos de Infoguadiato, cada hora de entrega y dedicación desinteresada que ha brindado para mejorar nuestro pueblo y hacerlo un lugar mejor para todos.
Luciano Carrasco Rojas es, sin duda, un gran tipo. Y este homenaje lo hacemos extensivo también a su familia, y muy especialmente a Minerva, porque sin ella no existiría ese Luciano encantador y servicial que todos conocemos.
Para cerrar, citamos al dramaturgo alemán Bertolt Brecht:
“A la buena gente se la conoce en que resulta mejor cuando se la conoce.”
Y nosotros estamos felices de conocer a una de esas buenas personas.
Te queremos mucho, amigo y vecino.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas





























Luciano, te mereces esta semblanza e incluso más.
Lo que me alegro de leerla además, por lo bien que lo hace nuestro querido Sergio. Enhorabuena a los dos