Tengo una deuda pendiente contigo, querido lector y lectora, y sobre todo con la barriada del Cerro. Allí pasé numerosas horas de juegos y risas con muchos amigos del instituto; conservo buenas amistades desde pequeño por aquellos lares. Sigo pensando que las personas más humildes y sencillas se encuentran en ese barrio, donde la clase trabajadora encarna el esfuerzo inaudito de hombres y mujeres con ese embrujo y ese duende que acaban hechizándote a medida que los conoces.
Retrocediendo en el tiempo, volvemos al éxodo de peñarriblenses que tuvieron que emigrar al extranjero en busca de un porvenir más próspero. Entre ellos, un vecino y amigo: Manuel Chacón Escribano, que en la década de los sesenta y principios de los setenta puso rumbo a Alemania.
Desde muy joven trabajó en la construcción en nuestro pueblo. Ya en tierras germanas, lo hizo para la marca automovilística Opel y en los Altos Hornos, hasta el día en que regresó a Peñarroya Pueblonuevo para incorporarse a Encasur, donde permaneció hasta su prejubilación.
En Alemania y en la minería conoció la disciplina, el orden y el compañerismo, valores aprendidos a través del trabajo duro y la empatía en oficios que no son aptos para todos.
Oriundo de Peñarroya Pueblonuevo, hijo de José Chacón Tena y de Emilia Escribano López, tuvo tres hermanos: Vicenta, Pepín y Emilia, tristemente ya fallecidos. Se casó con María Josefa Díaz Millán, formando una pareja envidiable con dos maravillosos hijos, Raquel y José Manuel.
A sus nietos, Fabio y Teo, intenta transmitirles esos valores que el buen corazón guarda: la paz, el amor y el respeto a los demás. Su entusiasmo por la vida, a pesar de los contratiempos, lo lleva a disfrutar de la jubilación junto a su mujer en frecuentes viajes, descubriendo ciudades y pueblos dentro y fuera de España. Ambos son socios activos de la Asociación El Peñón y del Club Municipal de Peñarroya, donde comparten buenos momentos con amigos y vecinos, reforzando esos lazos de comunidad que tanto valoran.
Fiel seguidor del Real Madrid, su equipo le regala cada año las alegrías propias de un club con un palmarés envidiable, del que Manuel se siente muy orgulloso.
En sus paseos matutinos por el Llano, charlando con los vecinos y amigos de toda la vida, pasa los días un hombre bueno. Un hombre que no ha perdido la esperanza de ver resurgir su pueblo, de recuperar aquel Peñarroya Pueblonuevo que fue la envidia incluso de Córdoba capital. Manuel mira con optimismo el presente y el futuro, convencido de que ese renacimiento llegará.
Con este artículo queremos saldar una deuda con el barrio del Cerro y rendir homenaje a Manuel Chacón Escribano, vecino ejemplar cuya vida encarna los valores de la buena vecindad y el amor por su tierra.
Para concluir, recordamos las palabras del escritor francés Víctor Hugo:
“La familia es una de las obras maestras de la naturaleza”.
Y así es la familia que ha formado Manuel Chacón: formidable, unida e insuperable.
Gracias, amigo y vecino, por existir.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS





























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