El término “vecindad” tiene dos orígenes principales: la etimología, que proviene del latín vecinitas (relacionado con “estar cerca”), y que describe a quienes viven en un mismo barrio o localidad; y la vecindad como unidad habitacional, desarrollada en la Ciudad de México desde el periodo colonial como un tipo de vivienda multifamiliar alrededor de un patio central.
También existe la vecindad civil, un concepto jurídico español de origen antiguo que se transmite por filiación o nacimiento, pero que es distinto de los otros dos significados.
A grosso modo, hemos definido la palabra vecindad para que veamos la grandeza de sus significados y orígenes. Y, dicho sea de paso, también la buena vecindad: aquella que aporta a la sociedad con conductas amables, cordiales y solidarias, con la finalidad de ser buena gente.
Todo esto nos da pie para homenajear a la mujer que encarna ese prototipo de buena vecina. No es para menos que queramos rendir tributo a nuestra vecina y amiga: Mari Paredes.
Mujer íntegra, siempre a la altura de las circunstancias de una vida llena tanto de alegrías como de amarguras, pero que ha sabido resolver con finura y un saber estar que la hacen ser lo que es: una gran mujer.
Siempre al cuidado de los suyos: de sus padres —en especial de su madre—, de su querida hermana y vecina, de su amable marido Andrés Carrasco, de sus cuatro hijos, Andrés, Gabriel, Laura y Marina, y también de quienes la colman de felicidad: sus sobrinos, sobrinas y nietos queridísimos.
A esa familia de sangre se suma otra familia que no comparte sus venas, pero que la quiere igual: la de la vecindad. Porque Mari, con su sonrisa tierna y su carácter sociable, se da mucho a querer. Y por eso hace que la comunidad la sienta tan suya como su propia familia.
No solo es sabido por todos lo que significa para los suyos el sacrificio que hace cada día. Amante de su familia, mujer de su casa, con mirada limpia y transparente, es fácil llevarse bien con ella. Por eso la admiramos y queremos que, a través de este escrito, se sienta orgullosa de la gran persona que es.
Ese ejemplo no ha pasado inadvertido para Infoguadiato, que hoy la tributa a través de esta sección como una mujer de bandera. Mari nos sirve de ejemplo, porque como ella hay personas que, desde el anonimato, hacen grande a nuestro pueblo con su buen corazón y sus buenos sentimientos.
Por lo tanto, Mari Paredes es un claro ejemplo de humanidad. Nos transmite ternura, nos inspira a ser mejores y nos recuerda que lo más importante es seguir siendo, ante todo, buenas personas.
Muchas gracias, Mari, por ser como eres y por derrochar esa gran humanidad hacia toda una vecindad, que siempre estará a tu lado.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
De parte de tu amigo y paisano,
Sergio Delgado Cintas.





























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