Hablemos de rosas y espinas, hablemos de todas aquellas cosas que nos hagan vibrar. Las personas con las cuales convivimos a diario tienen esas dopaminas y serotoninas que ofrecen a nuestros cerebros y nos hacen acreedores de un lujurioso paso del tiempo, al que ponemos como testigo la vida.
Una vida de la que somos unos afortunados de vivirla, y encontramos en su belleza todas aquellas percepciones libres de equipaje en este frondoso viaje al cual hemos venido para estar acompañados.
Y en esa letanía y avance del tiempo en nuestro pueblo, podremos encontrarnos con vecinas como nuestra homenajeada de hoy jueves. Una vecina que nos enternece con su espontaneidad; cada vez que interactúas con ella, encuentras el camino de la felicidad.
La tributada de hoy es María Candelaria Gelado Flores, la mujer con la cual sueña todo pueblo para tenerla como habitante. Una mujer y vecina entrañable, trabajadora, con la que puedes contar en todo momento, y una mujer que siempre está al servicio de los demás.
Y eso bien lo sabe, desde hace décadas, el Centro de la Mujer del municipio y el grupo de gimnasia de mujeres, que tienen la fortuna de contar con una compañera como Mari Cande.
Casada desde el inicio de la década de los ochenta con un gran hombre, Mariano Fernández, el auténtico e incomparable “Gavilán”, que con su forma de ser hace de esta pareja la unión de dos seres que se conquistaron mutuamente y que acabaron por conquistar los corazones de los peñarriblenses.
A pesar del paso del tiempo, se tienen ese respeto y esa lealtad que supieron transmitir a sus dos hijas: Charo y Miriam.
María Candelaria, hija de Luis Gelado y de María Antonia Flores. Una familia ejemplar con sus tres hijos: María Candelaria, Luis y Paco. Una familia modélica que ha disfrutado de la vida y de los buenos placeres de ella gracias al gran trabajo de sus padres, pero en especial de su padre Luis, gran camionero profesional que sentía gran pasión por María Candelaria, su hija mayor.
Sus dos nietos son su gran debilidad y esa afinidad sanguínea a la cual le atan de por vida; es decir, tanto Gonzalo como Jorge Luis son la gran vitalidad que le hace sentirse muy orgullosa de haber formado esta estupenda familia.
Solo de sus labios salen sinceridad y bondad, y si te tiene que decir algo, bueno o malo, te lo dice a la cara. Aunque a veces nos duela, esta bella mujer va de frente; pero eso sí, si te encuentra en un momento de debilidad, ahí está Mari Cande, para darte esa mano tendida y ese hombro para levantarte y subirte el ánimo. Así, para ahogar tus penas con esta excelente vecina, que seguro tendrá buenas palabras guardadas para todo aquel o aquella que lo necesite.
Mujer creyente, mujer con raíces brotadas en su pueblo, las hechuras hechas a medida de una gran dama, la sutileza elevada al cuadrado. Y una cosa es certera: siempre nos tendrá a su lado, y su legado será eterno, como todo lo que le nace en sus acciones, porque ella es también merecedora de este humilde homenaje de parte de unos amigos como son los de Infoguadiato, que han reservado este tercer día de feria en su honor para esta sección, considerándola como una vecina, amiga y mujer maravillosa.
Para cerrar este artículo novelado, queremos dejar impresa una frase célebre de la escritora y oradora estadounidense Helen Keller, para honrar la figura de María Candelaria Gelado Flores. Es la siguiente:
“Una mujer no debería gatear cuando tiene el impulso para volar.”
Una vez más, nos queda la prueba de que hemos honrado la figura de una gran mujer, vecina y amiga.
Te queremos mucho.
Te lo mereces, María Candelaria.





























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