Una “persona vitamina” es alguien que, como una vitamina, nos aporta energía, vitalidad y bienestar emocional, sacando lo mejor de nosotros mismos, inspirándonos a alcanzar metas y ayudándonos a superar momentos difíciles con una perspectiva optimista.
El término fue popularizado por la psiquiatra Marian Rojas Estapé para describir a quienes, a través de su apoyo, confianza y alegría, mejoran nuestra salud y nos hacen sentir acompañados y queridos.
También existe otro término denominado “Amasijo de Huesos”, popularizado por la banda madrileña de rock Sidecars, que bajo ese título rindió tributo a un tipo de amor infinito —ya sea amor o amistad— al que le dedicas el mayor tiempo posible y con el que te sientes en plenitud junto a personas que te hacen sentir especial.
Y si hay alguien muy especial, esa es nuestra homenajeada de este lunes: “una persona vitamina” y a la vez ese “amasijo de huesos”, encarnados en la figura de María José Torrejimeno Martín.
A sus cualidades ya descritas hay que añadir la de estar siempre presente, en los buenos y en los malos momentos, para su círculo afectivo, ya sean familiares o amigos. Es la mano tendida que ayuda a levantarse, el hombro dispuesto a consolar, la escucha siempre abierta.
Es buena conversadora y gran tertuliana del día a día de lo que acontece en nuestro pueblo. No hay en ella palabras negativas: todo son buenas acciones. A veces hasta exagera en cómo defiende esa férrea línea de la amistad. Ama sin límites a todos aquellos seres humanos que la conmueven.
Se hace evidente en el amor a su familia: a su madre Manoli, a su padre Manuel, y a sus tres hermanos —su hermano mayor Manuel, su hermano pequeño Roberto, y su otra mitad, su hermana melliza María del Mar—. Esta familia es muy querida en nuestro pueblo, especialmente en el distrito de Peñarroya, en la plazoleta, donde han pasado la mayor parte de su tiempo. Allí, junto a la farola, aprendió María José desde joven lo que es el esfuerzo, dedicándose principalmente a la hostelería y también a otros oficios en los que se requería su servicio.
Como familia perfecta y modélica, la formó junto a un hombre a su altura: Acisclo. Íntegro, de buen corazón, entregado, pasional y trabajador incansable.
De esa unión nacieron Borja y Patricia, dos jóvenes que se están labrando un futuro prometedor. Son dos estrellas guiadas por los consejos y valores de unos padres que, con entrega y dedicación, han hecho de la educación su legado más valioso. Los hechos lo confirman en cómo estos jóvenes actúan y se desenvuelven.
A los hechos me remito: en su trayectoria y en lo que muestran sus redes sociales, María José siempre aparece rodeada de familiares, amigos y amigas. Eso habla por sí solo de la clase de persona que es. Y yo mismo doy fe de ello, tras haberlo vivido en primera persona este verano.
No me cansaré de repetirlo: personas como María José me hacen seguir creyendo en el ser humano, a pesar de sus imperfecciones. Porque, al final, lo que nos queda es confiar en los seres humanos para entregarles nuestra amistad y nuestro amor.
Todo esto lo he podido comprobar observando a personas como ella, que dan sentido a la vida. Encontrar cada día ese sentido, como lo hace María José, es un privilegio.
Y porque es una persona encantadora, se merece este humilde tributo desde Infoguadiato. Seguro que le hará especial ilusión.
Ella es pura entrega y dedicación hacia los demás.
Una vecina ejemplar como tú no merece solo este homenaje sencillo de un colaborador, sino algo con mayor elocuencia y grandeza, a la altura de tu persona.
Muchas gracias, amiga.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas





























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