Como cada año, se convierten en una tradición para la feria en honor a nuestra patrona “La Virgen de Ntra. Sra. del Rosario”, esos bailes y ese danzar en distintos puntos del recorrido donde transcurre la procesión de dicha figura santoral. Pero hay un sitio donde la mística y la magia hacen su verdadera función, que es a los pies de la Parroquia El Salvador y San Luis Beltrán, donde hacen las delicias del baile armónico y altamente estético de las alumnas de sevillanas de María Julia Mohedano Aranda, una vecina profesional y buena persona que bien merece nuestro humilde homenaje para este cuarto día de feria de hoy, viernes 10 de octubre.
Un 10 de octubre donde también se celebra “El Día Mundial de la Salud Mental”, y el baile, por ejemplo, por sevillanas, surte como buen antidepresivo contra las mentes más frágiles. Por eso, la escuela de sevillanas de María Julia Aranda se ha convertido en toda una referencia y en un referente para toda la comarca y provincia.
Y dentro del municipio, han pasado generaciones y generaciones de chicas, hoy mujeres, y de chicas en la actualidad que aprenden de los aportes escénicos y posturales de manos y brazos por parte de una gran maestra, de aquí, de Peñarroya Pueblonuevo, de una extensa y de buena familia.
María Julia es hija de Julio y Petri, y tiene cinco hermanos más: Mari Lina, Lola, María Antonia, Federico y Julio. Una familia cristiana y tradicional que, junto a sus dos sobrinas, ha conseguido reunir no solo la felicidad plena, sino que ha encontrado, por ejemplo, dentro de su familia esa gran coraza que lo encarna a la perfección su primo Julio, donde el fuego familiar se hace acogedor.
No solo las sevillanas hacen su acto de presencia en la Feria de Peñarroya, sino también en la festividad de San Isidro, y en distintos eventos en los cuales es requerida su presencia, como las Navidades, Semana Santa u actos donde actúan coros rocieros.
María Julia, además, tiene dotes de perfeccionista. Trabajan toda la familia en una finca familiar, donde codo con codo trabajan todos. Saben hacer manualidades, las tradicionales matanzas y todas las recetas culinarias de las de antes y de las de ahora, además de ser sus dos hermanas y ella, y sus dos hermanos, unas mujeres y unos hombres completos y completas.
Una señorita en toda regla, la extensión de una vida de obras y milagros hecha versículos de la Biblia. No solo aman a Jesucristo, sino también aman a su pueblo ayudando a los que lo necesitan, y ella siempre predispuesta a fomentar la cultura y las tradiciones en nuestro pueblo. Por eso es precursora de la evolución de las seguidillas castellanas, que se consolidaron en Sevilla durante el siglo XVIII y se popularizaron en la Feria de Abril de la segunda mitad del siglo XIX, siendo su nombre reconocido oficialmente en 1884.
No solo se queda en Sevilla este palo musical, sino que ya aterrizaría en Peñarroya Pueblonuevo hace más de cuatro décadas de la mano de María Julia, nuestro personaje de hoy, al cual le dedicamos estas sinceras palabras, porque ella es también merecedora de que se le reconozca su gran trabajo y la contribución de llevar tantos años enseñando todo un arte como son las sevillanas.
Esta sección nació con el único motivo de rendirle nuestro pequeño tributo a esas figuras que han formado parte de nuestra historia, por haber sido unos vecinos y vecinas ejemplares, y por llevar el nombre de Peñarroya Pueblonuevo lo más alto posible, como la Escuela de Sevillanas de María Julia, en la que ostenta numerosos galardones, como en la belleza en los trajes de sevillanas que todas sus alumnas han lucido y lucen a día de hoy, demostrando que nuestras chicas y mujeres de nuestro pueblo son inigualables e insuperables.
Nos queremos despedir con una estrofita de unos versos de unas sevillanas de Lole y Manuel, para concluir este emotivo tributo a una gran señora como María Julia Mohedano, deseándole a ella y a todos los peñarriblenses que disfruten del tramo final y del fin de semana de nuestras fiestas:
“Si yo pudiera mover las manillas del reloj del tiempo estaría a tu vera en este momento”.
Nada más que añadir, que gracias a María Julia esas manecillas del reloj sigan moviéndose a ritmo de sevillanas.
Te queremos mucho, amiga y vecina.
Te lo mereces, Marí Juli.
Sergio Delgado Cintas





























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