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La Biblioteca Pública Municipal acogió esta tarde una nueva sesión de las II Jornadas de Patrimonio de Peñarroya-Pueblonuevo, un espacio creado para rescatar la memoria colectiva del municipio y reforzar sus raíces culturales e históricas. Bajo el título “Cuéntame cómo pasó: memorias y recuerdos de Peñarroya-Pueblonuevo en el siglo XX”, la jornada reunió a vecinos y estudiosos en torno a un legado que, más que escrito, ha sido vivido. Los testimonios compartidos constituyen, además, una valiosa pieza del patrimonio inmaterial de la localidad.
La actividad, prevista inicialmente para otra fecha y reprogramada para hoy, miércoles 3 de diciembre, forma parte de un ciclo que se desarrolla entre noviembre y diciembre de 2025 y que cuenta con la colaboración de entidades locales, asociaciones culturales y el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo.
Las voces que sostienen la historia
La sesión estuvo conducida por Ángeles Ramírez Fernández, antropóloga e integrante de la Asociación Peña Roja, quien subrayó el valor de estos relatos:
«Muchos de estos recuerdos no están en los libros. Son historias transmitidas de generación en generación, que forman parte de lo que somos».

El encuentro destacó por la pluralidad de miradas: desde recuerdos vinculados a la presencia extranjera en el municipio y su impacto en la organización social, hasta evocaciones del trabajo en sectores que durante décadas sostuvieron la economía local. Las voces participantes, procedentes de ámbitos muy diversos, ofrecieron una visión amplia de cómo se vivía en un entorno donde la actividad industrial condicionaba los ritmos familiares, las relaciones personales y la estructura urbana.
A lo largo de la sesión afloró un retrato común: el esfuerzo diario, la adaptación a condiciones laborales exigentes y el fuerte sentimiento comunitario que se forjó en los años de mayor actividad económica. También se puso de manifiesto el valor de quienes emigraron en busca de oportunidades y mantuvieron, a pesar de la distancia, un vínculo emocional con su tierra.
La organización subrayó el carácter participativo y humano de estas jornadas, concebidas como un espacio para agradecer a quienes contribuyeron, con trabajo silencioso y constancia, a la construcción del municipio. El público acogió con calidez cada intervención, consciente de que la memoria oral no solo complementa los archivos, sino que ofrece una perspectiva irremplazable sobre la vida real de la población.





























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