España, campeona en los mundiales de fútbol por segunda vez. Todos nos hemos manifestado con una enorme alegría por el éxito, salvo los cobardes encapuchados que, traidoramente, atacaron a unos militares que veían la final en un bar en Berriozar (Navarra) y algún que otro “tontito” como el alcalde de Bilbao, que no quiso poner la lógica y solicitada pantalla para ver la final. Incomprensible, ya que la selección tiene un buen número de jugadores vascos y navarros. El resto de la nación cantando “Que viva España, España es la mejor” y “Yo soy español, español”.
Aquella primera vez en 2010 vi la final en Belmez, en mi domicilio, solamente con la presencia de mi mujer (a ella el fútbol no le interesaba mucho), pero no dejaba de preguntarme “todavía cero a cero”. Cuando en la prórroga Iniesta marcó, impulsivamente me puse en pie y dije: “Gol, por fin”. El final fue apoteósico, Belmez no es un pueblo grande y todos se echaron a la calle. Yo también. Me pareció que teníamos más habitantes, banderas y alegría desbordante por el sueño hecho realidad. Ahora mi mujer ya no está, la final la vi en Huelva con una hija, ella entiende algo más. Hubo unos momentos que creí estar en el pasado, (la prórroga y el gol de Ferrán). MI hija dijo gol y yo, intuitivamente, repetí aquellas palabras de “por fin”, chocamos las palmas de nuestras manos. Terminado el encuentro la alegría se sentía, en los pisos colindantes, en coches con banderas que iban y venían por la avenida haciendo sonar el claxon, cantos…. salí al balcón y lo hizo también un vecino le dije esta noche dormiremos algo tarde, me respondió: “merece la pena”.
¡Qué frase! Es verdad, la merece. Ver una España unida que se olvida de ciertos políticos a los que se les llena la boca con “Una España plurinacional” (mejor que relean el art. 2 de nuestra Constitución). Ellos quieren este éxito para una selección de su región, -pondré comunidad autónoma-, aunque los mentecatos escriben “país”. En fin, que sigan con su ensueño, que es irrealizable por muchos motivos, unos legales y otros deportivos. “Los sueños, sueños son” y defender esto es porque viven de esto.
España hizo el mejor fútbol de los mundiales, reconocido por todos, juego limpio, técnica y tácticamente perfecto, línea por línea era superior a todas. A la “temible” Francia la empequeñeció y en la final, Argentina, que no salió de su área y se limitó a un juego tan sucio, tan marrullero y tan violento que pudo haberse quedado no con 10 jugadores, sino con menos. Terminado el partido, la “tangana” como fin de fiesta y para ya definirse y que todos lo tengamos claro, de espaldas cuando nuestra selección levanta la copa de campeones, salvo Manuel “flaco” López el único jugador que no dio la espalda, ¡bravo!, hay quien sabe perder con dignidad.
Del fútbol siempre se ha dicho que es el deporte rey y yo lo comparto. En cualquier lugar del mundo se practica y, en algunos casos, con zapatos nada apropiados e incluso, sin ellos. Ningún otro deporte, como en el fútbol, se siente tanto los colores cuando el éxito se ha logrado (dos millones de personas aplaudiéndolos y vitoreándolos en Madrid).
En aquel mundial de Sudáfrica compré una camisa blanca, con el cuello azul marino y el ribete con los colores de la Bandera de España, me la puse y ganamos. Ahora me acordé de ella, está impecable, y me ha he puesto. Hemos ganado. Y emulando al Presidente Adolfo Suárez: “puedo prometer y prometo” que, si estoy aquí, en el próximo mundial me la volveré a poner.
Laureano Gil Sánchez.





























0 comentarios