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En la mañana del día 8, pasadas las doce del mediodía, se ha celebrado en la plaza de la Memoria Histórica y de la Tolerancia el justo y emotivo acto de homenaje a los peñarriblenses que sufrieron deportación a los campos nazis tras la derrota de Francia en 1940, convecinos que hubieron de exiliarse tras la victoria del ejército franquista el año anterior, una victoria que no se tradujo en paz y reconciliación, sino en represión y humillación. Aquella Nueva España no dudó en colaborar con la maquinaria nazi, declarando apátridas a los españoles y mostrando su beneplácito por las detenciones en Francia y las posteriores deportaciones a campos de trabajo-exterminio nazis, en los que tantos compatriotas fueron asesinados.
En este día de Recuerdo y Homenaje a las Víctimas del Exilio Republicano Español, focalizado en los dos lugares en los que se han plantado de los 19 “ladrillos de la memoria”, con sus pequeñas esquelas plateadas, se reunió un grupo de personas para homenajear la memoria de estos defensores de la Libertad y la Democracia que, en el mejor de los casos, hubieron de permanecer en el exilio sin poder regresar a su tierra más que protegidos por el pasaporte agradecido del país que los acogió y por cuya liberación también lucharon.

La escuálida representación del Ayuntamiento, que evidenciaba las tensiones existentes en la vida consistorial, estaba encabezada por la alcaldesa, María Victoria Paterna, que dirigió unas palabras agradeciendo a los asistentes su presencia y recordando a quienes un día tuvieron que dejar su tierra en defensa de sus ideales republicanos y democráticos.
Y terminó diciendo que habría que añadir un nombre, al que ya se le ha encargado su preceptiva esquela, tras haber sido encontrado por la Asociación.
La alcaldesa procedió a repartir el ramo de claveles rojos para que se fueran colocando en cada uno de los Stolpersteine. El acto despertó la curiosidad entre quienes iban o venían desde el cercano aparcamiento, que se interesaron por la finalidad del acto. Incluso una persona preguntó por qué no estaba el nombre de uno de sus abuelos entre los de aquellas placas que rebrillaban al sol.
El acto terminó en la recoleta, y muy descuidada, Plaza Mayor del distrito de Peñarroya, donde repitieron sus parlamentos tanto la alcaldesa como el representante de la Asociación. Al terminar el acto, sobre el suelo quedaron cinco manchas rojas, como vivas luminarias de agradecido recuerdo.






























Independientemente de que el artículo esté muy bien. Lo que ocurre en este momento pueblo y en este ayuntamiento es hipocresía pura y dura. La alcaldesa que gobierna de la mano de PP y especialmente VOX preside un acto de memoria democrática. Falsa y mil veces falsa.