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La Biblioteca Municipal de Peñarroya-Pueblonuevo acogió la presentación del libro “Jack el destripador, mi vecino”, del escritor Rafael Colorado Romero, en un acto que combinó divulgación histórica, análisis criminológico y reflexión sobre uno de los casos más inquietantes de la historia contemporánea.
El acto fue inaugurado por el concejal de Cultura, Matías Moguel, encargado de presentar al autor. Seguidamente, la presentadora de la obra, Balbina López, ofreció una intervención en la que abordó tanto el contenido del libro como la trayectoria literaria de Rafael Colorado Romero.
El autor, publicado por Editorial Club Universitario en marzo de 2026, ofreció al público una aproximación distinta al mito de Jack el Destripador, alejándose de teorías sensacionalistas para centrarse en desmontar bulos y reconstruir, con rigor, el contexto real de los crímenes ocurridos en el Londres victoriano.
Durante la presentación, Colorado explicó que su interés por el caso nace en la adolescencia, cuando comenzó a interesarse por relatos de misterio y criminología. Ese interés se consolidó tras la lectura de Otoño de Terror, obra clave en el estudio del célebre asesino.

Balbina López y Rafa Colorado
Un enfoque crítico frente al mito
Lejos de buscar una identidad definitiva para el criminal, el autor defendió una postura clara: “la riperología” —como se denomina al estudio del caso— debe centrarse en analizar hechos verificables y no en alimentar teorías sin base. En este sentido, cuestionó numerosas versiones difundidas a lo largo del tiempo, incluyendo supuestas pruebas de ADN o testimonios poco fiables.
Colorado subrayó la dificultad de la investigación policial en el siglo XIX, marcada por la falta de medios técnicos y por la presión de una prensa emergente que, en muchos casos, contribuyó a distorsionar los hechos. Según explicó, la cobertura mediática sensacionalista jugó un papel clave en la construcción del mito.
Un asesino “invisible” en su propio entorno
Uno de los puntos más destacados de la charla fue la tesis central del libro: el asesino pudo ser un vecino más del barrio. Para el autor, el hecho de que los crímenes se produjeran y el agresor desapareciera rápidamente apunta a que conocía perfectamente la zona y contaba con un refugio cercano.
Además, descartó la existencia de cómplices, argumentando que el despliegue policial y la implicación de los comités de vigilancia habrían hecho muy difícil la actuación de varias personas sin ser detectadas.
El peso del contexto social
El autor también contextualizó los asesinatos en un entorno de pobreza extrema, como el del distrito de Whitechapel, donde el miedo generado por los crímenes afectó incluso a la actividad económica del barrio. Comerciantes y vecinos redujeron su vida cotidiana ante el temor, lo que llevó a la creación de patrullas ciudadanas para colaborar con la policía.

Un misterio sin resolver
Más de un siglo después, la identidad de Jack el Destripador sigue sin confirmarse. Colorado fue tajante al respecto: muchas de las teorías recientes carecen de base documental sólida y responden más a intereses comerciales que a una investigación rigurosa.
Como conclusión, el autor defendió que el verdadero horror del caso no reside solo en la brutalidad de los crímenes, sino en la naturaleza humana del asesino: alguien aparentemente normal, capaz de integrarse en la sociedad mientras cometía actos de extrema violencia.
El acto finalizó con un turno de preguntas en el que los asistentes pudieron intercambiar impresiones con el autor, en una jornada que volvió a demostrar el interés que, aún hoy, despierta uno de los enigmas más persistentes de la criminología.






























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