Este artículo emocional nace de la premura y de la experiencia personal tras atravesar distintos trances emocionales y de autoestima derivados de las enfermedades mentales que he padecido y que aún padezco. Nadie conoce de verdad cómo se siente una persona con una enfermedad mental en su día a día: ese dolor inexplicable y esa necesidad casi moral de ayudar a quienes pasan por lo mismo.
Lanzo una pregunta a la sociedad: ¿sabéis lo que es el dolor ajeno? El propio lo reconocemos cuando nos ocurre, pero ¿y el de los demás? Y otra, a modo de advertencia: ¿sabemos combatirlo? ¿Y si ese dolor se mezcla con nuestros miedos?
Vivimos en un mundo cada vez más individualista, donde consumir y producir parece más fácil que crear o solidarizarnos con quienes necesitan atención y cuidados. Nos corresponde no etiquetar ni juzgar a quienes se encuentran debilitados, con la mente exhausta. A veces nos tomamos a broma su soledad, o incluso nos alejamos de ellos como si fueran una carga. Olvidamos que esas personas viven abrazadas a sus miedos, intentando guardarlos y ocultarlos entre las cuatro paredes de su casa. No es un simple tributo ni un acto ritual: es el esfuerzo de quienes aún buscan manos que les ayuden a levantarse.
Subirles el ánimo, ofrecer la palabra exacta para que su cerebro haga “click” y algo empiece a cambiar… Ese gesto puede iluminar una vida atrapada en incertidumbres irrevocables, donde el enemigo interior acecha incluso en sus sueños, como si se tratara de una historia salida de Stephen King.
Divagamos por lo efímero, perdidos en una existencia errante, librando batallas íntimas como un Ulises moderno regresando a Ítaca. Y, sin embargo, el dolor ajeno terminará tocando también la puerta de quienes creen vivir lejos de cualquier riesgo emocional. Porque un día un familiar, un amigo, un conocido o incluso uno mismo puede cruzar el desierto incierto de una enfermedad mental.
Cada vez somos más. Nadie sabe quién está atravesando por una enfermedad mental, pero sí sabemos que podemos ser parte de la solución si ofrecemos una conversación, un gesto, una sonrisa. Somos responsables, incluso como confidentes, de no dejar solas a esas personas que necesitan un pequeño impulso para seguir adelante.
Hoy duermo del lado de la salud mental que tanto amo y del que me siento orgulloso. Sé lo que es vivir en el caos y el desorden interior, y desde ahí tiendo mi mano para que ese dolor ajeno pueda compartirse y sobrellevarse entre los dos. No hay acto más hermoso que ayudarse mutuamente, que ser solidarios con esas personas especiales y luminosas que siguen luchando a pesar del miedo.
Con esa energía, te envío ánimo para mitigar un poco tu dolor. El tiempo es una ciencia exacta: pone las cosas en su sitio. Y no existe mejor medicina que ayudar al que lo necesita, con estas “pastillas emocionales” como muestra de apoyo a ti, Enfermo o Enferma Mental.
Nunca caminaréis solos.
¿QUÉ ES EL DOLOR AJENO Y CÓMO COMBATIRLO ANTE TUS MIEDOS?
MOTIVA-TÉ BAJO PRESCRIPCIÓN MÉDICA ANTE DOLORES AJENOS PARA COMBATIRLOS A TRAVÉS DE TUS MIEDOS
Y TÚ, ¿ESTÁS MOTIVADO O MOTIVADA?
¿TE ENCUENTRAS MOTIVADO O MOTIVADA?
MOTIVA-TÉ CON ESTOS ARTÍCULOS SOBRE REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS EMOCIONALES PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO
SERGIO DELGADO CINTAS






























0 comentarios