A diario suceden cosas que, si no fuese por la intervención de nuestros agentes locales de la Policía, no sería posible garantizar nuestra seguridad e integridad física.
Con su ayuda y colaboración hacen que nos sintamos protegidos. Algunas veces pasamos por alto su trabajo y no nos damos cuenta de que, sin ellos, no tendría sentido nuestra vida en nuestro pueblo.
A cada paso que damos, a cada sitio donde vamos, nos cruzamos con un vehículo de nuestra Policía Local. Con su buen trato y amabilidad, todos sus agentes están siempre al servicio, velando y protegiendo a los vecinos y vecinas de Peñarroya Pueblonuevo.
Desde finales de los noventa conocemos a un policía que se ha ganado a pulso nuestro respeto y cariño. Como autoridad, nuestro homenajeado de hoy domingo, Rafael Alcántara Castillejo, se merece nuestro reconocimiento por su buen hacer como Policía Local en estos casi treinta años prestando un servicio impecable a la ciudadanía.
Sus valores deportivos, adquiridos en el judo e iniciándose en dicho deporte con su principal mentor, Rafael Murillo Sosa, en la mejor «escuela» de judo donde se han formado grandes deportistas y enormes personas, le han permitido alcanzar innumerables logros como judoca. Cabe destacar también que dirige un Club de Judo en el Polideportivo «Antiguo» de Peñarroya Pueblonuevo, y que el próximo lunes 15 de septiembre iniciará una nueva etapa deportiva con cuantiosas ventajas; una de ellas, ofrecer clases gratuitas durante el primer mes a todos sus alumnos y alumnas. Todo un detalle para fomentar un deporte que, aunque es individual, transmite valores de trabajo en equipo y en colectivo.
Proviene de una saga familiar extensa y conocida en nuestra localidad como «El de los Futbolines», porque sus padres regentaban un bar —todavía existente aunque cerrado— frente a la Casa de la Cultura. Un bar que fue también salón recreativo y que, en su parte superior, albergó una discoteca para los más jóvenes. Aquel negocio lo llevaron con esfuerzo Floreal Alcántara y Adela Castillejo, quienes formaron una familia numerosa con siete hijos. Una familia muy arraigada y muy querida en nuestro pueblo. Una familia modélica y tradicional. Rafael supo ganarse todo con esfuerzo y sacrificio, hasta conseguir su plaza en su pueblo como agente de la Policía Local.
Casado con la mujer de sus sueños, Rosana, han formado una familia con dos hijos, Aida y Alejandro, a quienes ha amado, cuidado y protegido como si fueran un objeto frágil y preciado.
Amante del fútbol, madridista de cuna, y también de la caza, afición en la que ha forjado grandes amistades. Una pasión que le ayuda a comprender mejor la naturaleza, su flora y su fauna, apostando por la sostenibilidad y el respeto al ciclo de la vida animal.
Como policía ha vivido situaciones extremas, que le han confirmado que no había otra profesión donde encajara tan bien, como un guante, en su uniforme.
Su amor por el rock le viene desde la adolescencia y es habitual verlo en conciertos por todo el país, disfrutando de sus bandas favoritas. A través de esas canciones encuentra inspiración para seguir velando y protegiendo a sus ciudadanos.
Desde Infoguadiato queremos rendirle nuestro más humilde y sincero tributo a nuestro amigo Rafael Alcántara Castillejo. Le agradecemos, tanto a él como a todos sus compañeros y compañeras del cuerpo de la Policía Local de Peñarroya Pueblonuevo, su gran labor y buen hacer con los vecinos y vecinas.
Es digno de alabanza y de difusión que haya personas que nos cuiden y protejan con tanta humanidad y entrega como lo hacen nuestros agentes.
Nuestro medio de comunicación se siente muy orgulloso de todos los cuerpos de seguridad de nuestro municipio.
Gracias, amigo Rafael, por pertenecer a la Policía Local de Peñarroya Pueblonuevo y hacer grande a nuestro pueblo.





























Rock and Roll
En los furbolines nos juntábamos los jóvenes de la época (hoy la mayoría sesentones), era la época del boom de las películas de video y en el verano en el patio interior (porque aquello es enorme) viendo las peliculas de bruce lee y del mono borracho, nos tomábamos nuestras cervezas acompañada de unos buenos pistos fresquitos que nos preparaba la señora Adela mujer de flores y también atendía en la barra su hijo mayor Miguel Angel. Que buenos tiempos aquellos, porque eran los míos claro. Jajajaja