En las corrientes filosóficas sobre las libertades individuales, como los pensamientos únicos de cada uno de nosotros, me provoca de vez en cuando una cierta discusión conmigo mismo acerca de mi propia existencia.
Lo que no nos explican de pequeños —ya que se adquiere cuando eres mayor, aunque en la adolescencia en pequeños rasgos ya lo empezamos a padecer— es el sufrimiento.
Pero hay sabios y filósofos que nos dicen: “El dolor siempre estará ahí, pero sí se puede evitar el sufrimiento”.
Tengo ciertas dudas a veces sobre si tomo decisiones acertadas en mi vida. Creo que estoy en ese camino retrocediendo al caos, a la desesperación, volviendo al camino de la perdición.
Quizás no me doy cuenta de la realidad; no estoy en mi mejor momento, pero, a lo Houdini, espero escaparme de esta voladura en la que mi mente está metida.
Mis acciones no son tan acertadas a veces; me da tristeza no poder seguir sintiendo ese guion que un día seguí y dirigí para llevar mi vida a esa estabilidad de más de una década.
Me da miedo y pánico que todo ese duro y esforzoso trabajo sea tirado por la borda y tener que empezar otra vez de cero.
Siento no poder aportar más de lo que ofrezco. No quiero odas ni nada de esos estilos, solo quiero comprensión.
Comprensión de que yo no soy perfecto, que mi vida es puro aburrimiento, que nunca jamás voy a ser el que era antes de caer enfermo con mi enfermedad mental. Pero siempre estaré dispuesto a escuchar las voces de auxilio, incluso las mías. Aunque parezca mentira, me sirve de consuelo mostrar mis debilidades en este artículo emocional, porque no todo sale como uno quiere en sus planes.
Y sí, soy un vulnerable, ese degenerado y mísero protagonista del clásico literario de Víctor Hugo, Los Miserables. Y, a lo Jean Valjean, aprisiono todas las querencias de un reo más que honrado y malvado a la misma vez.
Desde que conocí la prisión mental, no encuentro otro sitio mejor que mi dormitorio para escribir estas líneas, para desearte suerte y que tengas una buena semana, querida mente y querido lector o lectora.
Me vuelvo a mi bidón como lecho, a lo “Chavo del Ocho”.
Y “Chapulín Colorado”, este artículo emocional y existencial ya se ha acabado, provocando una vez más un motivo de felicidad sobre mi existencia.
REFLEXIONES SOBRE EL EXISTENCIALISMO
MOTÍVA-TE CON LO EXISTENCIAL COMO TESTIGO
Y tú, ¿te motivas?
¿Estás motivado o motivada?
MOTÍVA-TE CON ESTOS ARTÍCULOS SOBRE REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS EMOCIONALES PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO
SERGIO DELGADO CINTAS





























0 comentarios