Por Sergio Delgado Cintas
Distante y solitaria camina la silueta de Marieta. Hace poco más de dos semanas que nos dejó un poso de añoranza… aún con ganas de dar guerra.
Desde el centro psiquiátrico se escuchan voces tristes y desoladas. Huyen del temor, del silencio que huele a muerte.
La muerte de Marieta fue discreta, callada. De puertas para adentro, todo fue un derrumbe emocional. Se echaba de menos la hermosa vida que aún le esperaba… de puertas para afuera.
Hoy nadie se acuerda de ella. Ninguna de las personas a las que ayudó se acercó a verla.
Es triste todo esto de las enfermedades mentales.
Te atan.
Te aprisionan.
No te dejan ser tú.
Volar y volar… hasta encontrar tu sitio.
Inmolarse contra los propios miedos.
Ser prisionera de la mente los 365 días del año.
Sentirse libre solo quitándose la vida… como le sucedió a Marieta.
Vivimos en una sociedad que pierde el norte por parecer superiores, por presumir de quiénes somos. Pero no hay mejor descripción que aquella que nos califique como buenas personas, como lo fue Marieta.
Hoy seguimos sin profesionales de salud mental suficientes en nuestra comarca del Valle del Guadiato.
¿Hasta cuándo?
Unámonos para defender nuestro derecho a cuidar nuestra mente… y también a quienes nos cuidan.
Siempre con la salud mental.
La historia de Marieta es ficticia, sí… pero tan real como la vida misma.
Me expreso con unos sueños de cenizas que, aunque inventados, son tan reales como el dolor que callamos.
¿Y tú?
¿Te expresas?
¿A qué esperas para leer esta nueva cápsula emocional, en exclusiva para las lectoras y lectores de Infoguadiato?





























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