Me complace narrar, con cariño y sentimiento, la historia que evoca la foto que un familiar me ha cedido para realizar este artículo: el enlace matrimonial de Manuel Castillejo y Carmen Martínez.
En la iglesia de El Salvador y San Luis Beltrán, del distrito de Peñarroya, tuvo lugar la ceremonia nupcial entre Manolo y Carmelita.
Era sábado, 27 de agosto de 1989, cuando esta querida y respetada pareja de nuestro pueblo se daba el “sí, quiero” ante numerosos familiares y amigos.
Manuel Castillejo trabajaba entonces en los montajes y, los fines de semana, se empleaba a fondo en el Restaurante San Fernando, participando en bodas, comuniones y bautizos. Era hijo primogénito de Ginés Castillejo, recordado y querido practicante de nuestro municipio y de Elena Mohedano, mujer ejemplar y dedicada a su hogar.
Carmelita Martínez, por su parte, tenía estudios superiores y era profesora de mecanografía. Hija menor de Ángel Martínez, propietario de una taberna en la calle Góngora, conocida popularmente como “la taberna del turco”.y de Dioni González, mujer íntegra y entregada a los suyos.
Casi diez años después, el 25 de noviembre de 1998, nacería su único hijo, también llamado Manuel Castillejo. Un hijo muy deseado y fruto del amor eterno entre Manolo y Carmelita.
La foto que acompaña este artículo corresponde al día de su boda en el San Fernando. En ella aparecen personas muy queridas, algunas de las cuales ya no están, como “Pedrito”, hijo de Antonio Porras, reconocido y reputado cocinero, dueño del San Fernando.
El elenco de camareros de aquel día es digno de enmarcar: compañeros de trabajo de Manolo en el San Fernando que quisieron acompañarle en ese momento tan especial.
La vida, a veces, es injusta, y hace apenas dos meses nos dejó Manuel Castillejo.
En su honor, y en el de su familia y amigos —pero muy especialmente en el de su esposa Carmelita y su hijo Manuel— va este artículo, escrito por un gran amigo de esta ejemplar familia, para recordar con amor esta instantánea y los felices momentos vividos por la familia Castillejo Martínez.
Una boda con historia, y un grato recuerdo para todos los que tuvieron la fortuna de vivirla junto a una pareja hecha a la medida el uno para el otro.
Sergio Delgado





























0 comentarios